Mis dos cifras: tensión y colesterol se suman en el mismo riesgo
La tensión y el colesterol entran en la misma cuenta. El cálculo de riesgo que usan los médicos españoles, el SCORE2, estima la probabilidad de una complicación vascular (un infarto, un ictus) o de morir por causa vascular en diez años con cinco variables: sexo, edad, tabaquismo, tensión arterial sistólica y colesterol no-HDL. Dos de ellas son justo sus cifras. Por eso tenerlas las dos «solo un poco altas» no equivale a estar bien por partida doble.
¿Por qué se miran juntas la tensión y el colesterol?
Porque lo que interesa es el riesgo a diez años que sale de combinarlas, no cada una por separado. Los Estándares 2024 de la Sociedad Española de Arteriosclerosis recogen la recomendación de las guías europeas, a las que se adhieren a través del Comité Español Interdisciplinario para la Prevención Vascular, de calcularlo con las tablas SCORE2 en quien todavía no ha tenido ningún episodio vascular. El SCORE2 vale hasta los 70 años; el SCORE2-OP, construido con otras cohortes, llega hasta los 89. Las variables son cinco: sexo, edad, tabaquismo (sí o no), tensión arterial sistólica y colesterol no-HDL, que en esta versión sustituye al colesterol total.
La diabetes no aparece en la lista, y tiene su lógica: de entrada se considera una condición de riesgo alto, con tablas propias.
De aquí sale una consecuencia poco intuitiva. La misma cifra de colesterol pesa distinto según cómo esté la tensión, y al revés. Por eso dos personas con el mismo LDL reciben decisiones diferentes, y por eso resumir la visita en «tengo el colesterol un poco alto» pierde información.
Las tablas se ajustan a la frecuencia de enfermedad vascular de cada país y se agrupan en cuatro zonas. España está en la de riesgo bajo, dentro de un gradiente que empeora de oeste a este. Es una ventaja de partida del país, no un certificado individual. Detrás de las tablas hay un análisis de 45 cohortes de 43 países, con 677.684 personas y 30.121 episodios cardiovasculares.
El resultado se lee además por franja de edad. Por eso un mismo porcentaje no significa lo mismo a los 48 que a los 72 años.
| Edad | Riesgo bajo o moderado | Riesgo alto | Riesgo muy alto |
|---|---|---|---|
| Menos de 50 años | < 2,5 % | de 2,5 % a < 7,5 % | ≥ 7,5 % |
| 50-69 años | < 5 % | de 5 % a < 10 % | ≥ 10 % |
| 70 años o más | < 7,5 % | de 7,5 % a < 15 % | ≥ 15 % |
Un 6 % a diez años, por ejemplo, es riesgo alto a los 45 años y riesgo bajo o moderado a los 72. Importa la categoría en la que cae el porcentaje, porque es la que luego fija el objetivo de colesterol.
Hay casos en los que ni siquiera hace falta la tabla. Según los mismos Estándares, una tensión por encima de 180/110 mmHg o un cLDL por encima de 190 mg/dL bastan para clasificar el riesgo como alto. Y la diabetes, la enfermedad renal crónica de grado 3 o más o la enfermedad vascular ya establecida colocan directamente en riesgo alto o muy alto.
En esta página verá cómo se combinan las dos cifras en el cálculo de riesgo español, qué umbrales se aplican a cada una, cómo conseguir lecturas fiables en casa y qué preguntar cuando las dos salen altas en el mismo informe.
¿Cómo se lee la primera cifra, la tensión?
Con tres categorías, las que la Guía ESC 2024 puso en circulación al retirar la antigua escala de «óptima, normal y normal-alta».
| Categoría (Guía ESC 2024) | En la consulta | En casa, con AMPA |
|---|---|---|
| PA no elevada | Sistólica < 120 y diastólica < 70 mmHg | < 120/70 mmHg |
| PA elevada | Sistólica 120-139 o diastólica 70-89 mmHg | de 120/70 a < 135/85 mmHg |
| Hipertensión | Sistólica ≥ 140 o diastólica ≥ 90 mmHg, confirmada | ≥ 135/85 mmHg |
Dos detalles despistan a quien recuerda las cifras de antes. La franja intermedia empieza ahora en 70 de diastólica, cuando la «normal-alta» de 2018 empezaba en 85, así que mucha gente que se veía «normal» entra hoy en PA elevada. Y en casa los umbrales son más bajos que en la consulta, porque el entorno también influye. Puede que su informe use aún la escala antigua: los Estándares SEA 2024 la mantienen en su tabla de criterios diagnósticos.
El umbral de la hipertensión, 140/90 mmHg en la consulta, es el mismo para todos los adultos, sin variación por edad. La Guía ESC 2024 no trae ninguna tabla de valores normales por edad. Lo que cambia en las personas de 85 años o más, con fragilidad o con hipotensión ortostática con síntomas son los objetivos del tratamiento, no el umbral que define la enfermedad. La tabla completa está en valores normales de tensión arterial.
¿Cómo se lee la segunda cifra, el colesterol?
Por categoría de riesgo, no con un límite único. Los Estándares SEA 2024 fijan el umbral a partir del cual se recomienda tratar según la situación de partida. En el SCORE2, la cifra que entra es el colesterol no-HDL, que se obtiene restando el HDL al colesterol total.
En limpio: sin enfermedad cardiovascular, diabetes ni enfermedad renal, el umbral es un cLDL por encima de 116 mg/dL, matizado con el SCORE2; con diabetes tipo 2 sin complicaciones, 70 mg/dL; y si ya hubo un infarto, un ictus, enfermedad arterial periférica o placas que estrechan las arterias, 55 mg/dL. La tabla entera, con la enfermedad renal crónica, el colesterol no-HDL y los tramos de HDL y triglicéridos, está en colesterol alto.
Ya en tratamiento, los objetivos del mismo documento son un cLDL por debajo de 70 mg/dL en riesgo alto y por debajo de 55 mg/dL en riesgo muy alto, en los dos casos con una condición que casi nunca se cuenta: bajar además al menos un 50 % respecto al valor de partida. En riesgo bajo o moderado mandan los hábitos. Si el cLDL está entre 116 y 190 mg/dL, la tabla propone valorar alimentos funcionales o tratamiento con un objetivo por debajo de 115 mg/dL.
¿Qué pasa cuando las dos están altas?
Que la categoría de riesgo sube y, con ella, la exigencia sobre el colesterol. La cadena es corta. La tensión sistólica entra en el SCORE2, el riesgo calculado decide la categoría y la categoría fija el objetivo de cLDL. Una tensión peor empuja hacia abajo la meta de colesterol sin que el colesterol se haya movido.
Ahí la diferencia entre umbrales tiene consecuencias reales. Pasar del riesgo bajo o moderado, donde con 70-115 mg/dL la tabla dice «no precisa tratamiento», al riesgo alto, donde el objetivo es menos de 70 mg/dL con tratamiento si los hábitos no bastan, es la diferencia entre salir de la consulta con consejos o con una receta.
Lo que aporta el tratamiento también está cuantificado. Las estatinas reducen el riesgo relativo de enfermedad vascular aterosclerótica alrededor de un 22 % por cada mmol/L de descenso del cLDL (unos 39 mg/dL), y el beneficio absoluto es mayor cuanto más alto es el riesgo de partida.
Lo que no sale de aquí es un cálculo de riesgo ni una interpretación de su caso. El SCORE2 lo aplica su médico con sus datos. Leer un artículo no le dice en qué categoría está. Cómo trabajamos con las fuentes está en metodología editorial.
¿Cómo consigo cifras fiables antes de la consulta?
La cifra de tensión que sirve para decidir no es una lectura suelta. El protocolo de automedida que describe la Guía ESC 2024 es concreto y se puede seguir sin ayuda:
- Aparato validado, en general de brazo, habitación tranquila, 5 minutos de reposo antes, espalda y brazo apoyados.
- Dos medidas en cada sesión, con 1-2 minutos entre ellas. Las tres medidas promediando las dos últimas son las de la consulta, no las de casa.
- Una sesión por la mañana y otra por la tarde, a la misma hora, durante 3 días como mínimo y 7 si se puede.
- Las de la mañana, antes del desayuno y antes de la medicación, pero no nada más levantarse.
- Se anotan todas y se calcula la media; si a los tres días queda cerca de los umbrales de tratamiento, la guía pide seguir otros siete.
Con el colesterol el procedimiento es más sencillo, porque no depende de usted: la analítica la pide el médico de cabecera. Lo que sí conviene es llevar el informe completo y no solo el colesterol total, porque sin el desglose no se pueden aplicar los umbrales. La técnica de medida de la tensión, con los errores habituales, está en los errores al medir la tensión.
¿Puede una pastilla para la tensión mover el colesterol?
Sí, y conviene saberlo antes de buscar culpables en la comida. La ficha técnica de la hidroclorotiazida en CIMA recoge entre sus reacciones muy frecuentes (a partir de una persona de cada diez), sobre todo a dosis altas, la bajada de potasio y el aumento de lípidos en sangre.
Con el amlodipino no pasa lo mismo. Su ficha técnica señala que no se ha relacionado con alteraciones de los lípidos plasmáticos y que puede usarse en pacientes con asma, diabetes o gota.
Esto no se traduce en pedir un cambio de pastilla, y menos en dejarla. Se traduce en una frase en la consulta: «tomo un diurético desde hace medio año y el colesterol me ha subido sin que yo haya cambiado nada». El repaso de cada familia está en medicamentos para la tensión.
Un dato incómodo sobre el control real
En el estudio Di@bet.es, la referencia española más citada sobre hipertensión, la prevalencia en adultos fue del 42,6 %: un 49,9 % en hombres y un 37,1 % en mujeres. Subía con la edad, hasta el 44,4 % entre los 46 y los 60 años y el 75,4 % entre los 61 y los 75.
Lo llamativo viene después. Un 37,4 % de los hipertensos no sabía que lo era. Entre los diagnosticados, el 88,3 % tomaba medicación, y aun así solo el 26,6 % de los tratados tenía la tensión por debajo de 140/90 mmHg; contando a todos los hipertensos, el 23,9 %.
El trabajo de campo es de 2009 y 2010, y no hemos encontrado una repetición nacional más reciente con el mismo desglose por edad. Lo citamos como referencia histórica, no como foto de este año. Con esa cautela, el mensaje se sostiene: estar tratado no es lo mismo que estar controlado, y la diferencia solo se ve midiendo.
Emergencia hipertensiva. Una tensión de 180/110 mmHg o más con dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión, dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareo, confusión o pérdida de fuerza o del habla es motivo de urgencias o de llamar al 112, no de repetir la medida en casa. La Guía ESC 2024 reserva ese término para la tensión muy alta con daño agudo en algún órgano.
Las cifras igual de altas sin síntomas ni daño agudo son otra situación. La guía las llama urgencia hipertensiva: no suelen pedir ingreso y se manejan con fármacos por boca y una revisión antes de lo habitual. Aun así, con 180/110 o más recomienda que un profesional descarte la emergencia, así que se llama ese mismo día al centro de salud. La diferencia, con más detalle, está en cuándo no esperar a la consulta.
Qué preguntar en la consulta
Cinco preguntas que ordenan la visita y que se responden con los datos de esta página:
- ¿En qué categoría de riesgo estoy según el SCORE2, y con qué cifras se ha calculado?
- ¿Qué objetivo de cLDL me corresponde: menos de 115, menos de 70 o menos de 55 mg/dL?
- ¿Mi tensión está en «PA elevada» o en «hipertensión», y con qué método se ha confirmado?
- ¿Conviene que traiga una serie de automedidas de 7 días antes de decidir nada?
- Con el tratamiento que llevo, ¿hay algún fármaco que pueda estar moviendo mis lípidos?
Todo lo publicado sobre las dos cifras está reunido en Corazón y Tensión.
Aviso médico. Esta página informa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ningún tratamiento prescrito se modifica a partir de lo que se lee aquí.
Fuentes utilizadas 6
Preguntas frecuentes
¿Qué relación hay entre la tensión alta y el colesterol alto?
¿Qué relación hay entre la tensión alta y el colesterol alto?
Comparten la misma cuenta de riesgo. El SCORE2, que recogen los Estándares SEA 2024 para quien aún no ha tenido episodios vasculares, estima el riesgo de infarto, ictus o muerte vascular a diez años con cinco variables: sexo, edad, tabaquismo, tensión sistólica y colesterol no-HDL. Por eso una tensión peor endurece el objetivo de colesterol aunque la cifra de colesterol no haya cambiado.
¿Cómo se calcula el riesgo cardiovascular en España?
¿Cómo se calcula el riesgo cardiovascular en España?
Con las tablas SCORE2 y, a partir de los 70 años, SCORE2-OP, ajustadas a la frecuencia de enfermedad vascular de cada país; España está en la zona de riesgo bajo. El cálculo lo hace el profesional sanitario con las cinco variables de la persona (sexo, edad, tabaquismo, tensión sistólica y colesterol no-HDL), y el resultado la sitúa en riesgo bajo o moderado, alto o muy alto, categorías que a su vez fijan el objetivo de colesterol LDL.
¿Qué cifra de colesterol es alta si además tengo la tensión alta?
¿Qué cifra de colesterol es alta si además tengo la tensión alta?
No hay una cifra especial «para hipertensos». Hay una categoría de riesgo que la tensión ayuda a determinar. Los Estándares SEA 2024 ponen el umbral en un cLDL por encima de 116 mg/dL en personas sin enfermedad cardiovascular, diabetes ni enfermedad renal, matizado por el SCORE2. En riesgo alto o muy alto, los objetivos de tratamiento bajan a menos de 70 y menos de 55 mg/dL, y una tensión por encima de 180/110 mmHg ya basta para considerar el riesgo alto.
¿Cuántas veces tengo que medirme la tensión en casa?
¿Cuántas veces tengo que medirme la tensión en casa?
El protocolo de la Guía ESC 2024 pide dos medidas seguidas, separadas 1-2 minutos, por la mañana y por la tarde, durante tres días como mínimo y siete si se puede, siempre tras cinco minutos de reposo y con el brazo apoyado. Se anotan todas y se hace la media. Si después de los tres primeros días la media queda cerca de los umbrales de tratamiento, la guía pide seguir otros siete.
¿Tener las dos cifras «un poco altas» es grave?
¿Tener las dos cifras «un poco altas» es grave?
No es una emergencia, pero tampoco da igual: en el SCORE2 las dos entran en el mismo cálculo y se suman. Además, la Guía ESC 2024 llama «PA elevada» a una sistólica de 120-139 o una diastólica de 70-89, valores que antes mucha gente daba por normales. La duda se resuelve con el cálculo de riesgo en la consulta, no comparándose con la cifra de un conocido.
¿Con qué cifras y con qué síntomas hay que ir a urgencias?
¿Con qué cifras y con qué síntomas hay que ir a urgencias?
Con 180/110 mmHg o más y síntomas como dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales, dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareo, confusión o pérdida de fuerza: eso es lo que la Guía ESC 2024 describe como emergencia hipertensiva, y pide atención inmediata. Una cifra igual de alta sin síntomas es una urgencia hipertensiva, que se maneja con fármacos por boca y una revisión adelantada; aun así, conviene llamar al centro de salud ese mismo día para que descarten daño en algún órgano.