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Publicado 22 de septiembre de 2026 Actualizado 22 de septiembre de 2026 Revisado por la redacción (Redacción de Corazón y Tensión) 17 min de lectura

Síntomas de tensión alta: qué se nota de verdad y qué no

Manguito de tensiómetro enrollado junto a un vaso de agua y una libreta cerrada sobre fondo blanco

La hipertensión arterial cursa habitualmente sin ningún síntoma. Se puede vivir años con las cifras altas sin notar nada mientras el daño en las arterias avanza. Por eso se la llama asesina silenciosa, y por eso el dolor de cabeza, el mareo o el enrojecimiento de la cara no sirven para saber si la tensión está alta. La única forma de saberlo es medirla.

¿Qué síntomas da la tensión alta?

En la mayoría de los casos, ninguno. La Fundación Española del Corazón lo formula sin rodeos. Es una patología crónica que «cursa sin síntomas» y que «no presenta síntomas claros», y por eso la llama la asesina silenciosa. MedlinePlus, el portal de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, lo resume en una frase corta. La tensión alta no tiene síntomas, así que la única manera de saber si la tiene es medirla. La consecuencia incómoda de esa frase es que no notar nada no tranquiliza en absoluto. Es exactamente lo que le pasa a casi todo el mundo que la tiene.

El tamaño del problema está medido en España. En el estudio Di@bet.es, con muestra representativa de la población adulta, el 37,4 % de las personas con hipertensión no sabía que la tenía. Más de uno de cada tres. Y entre las que sí estaban diagnosticadas, el 88,3 % tomaba medicación, pero solo el 23,9 % del total de hipertensos tenía la tensión controlada, por debajo de 140/90 mmHg.

Esos dos números describen dos fallos distintos. Uno es de detección, gente sin diagnóstico porque nunca se midió, o porque se midió una vez y salió bien. El otro es de seguimiento, personas diagnosticadas, con tratamiento, que siguen por encima del objetivo sin saberlo, porque tampoco ahí hay ninguna señal que avise.

Lo que se le atribuye sin que sirva para saberlo

Hay una lista de molestias que la cultura popular asocia a las subidas de tensión: dolor de cabeza, mareo, vértigo, rubor facial. Ninguna de las fuentes consultadas las presenta como señales fiables de la cifra. La Fundación Española del Corazón admite que la hipertensión «en ocasiones» puede dar dolores de cabeza distintos de los habituales, alteraciones visuales que no son las de la miopía, mareos inespecíficos o aturdimiento, y en la misma frase recuerda que en muchos casos no hay nada que notar; de ahí el apodo de enfermedad silenciosa. Algunas personas hipertensas los presentan, pero no son específicos de la enfermedad y su ausencia no descarta nada.

Conviene entender bien qué significa «no específico», porque no quiere decir «imaginario». Quiere decir que ese síntoma aparece en muchísimas situaciones ajenas a la tensión. No permite deducir la cifra. Un dolor de cabeza puede venir de un día de pantalla, de dormir mal, de una cervicalgia o de una migraña. Si esa tarde el tensiómetro marca 150/95, hay dos hechos ciertos y ninguna relación demostrada entre ellos.

Lo que se atribuye Qué dicen las fuentes consultadas Cuándo sí importa
Dolor de cabeza No es específico: la FEC lo sitúa como algo que aparece «en ocasiones», no como prueba de la cifra Cefalea intensa junto a cifras de 180/110 o más: es criterio de emergencia hipertensiva
Mareo o vértigo No es específico: aparece en decenas de situaciones ajenas a la tensión Si aparece al ponerse de pie, apunta a hipotensión ortostática, que se mide en la consulta
Rubor facial Ninguna de las fuentes consultadas lo describe como síntoma de hipertensión Es reacción adversa frecuente del amlodipino, según su ficha técnica
Zumbido de oídos, sangrado de nariz No figuran como síntomas de hipertensión ni en la guía europea de 2024 ni en los materiales de la Fundación Española del Corazón consultados Un sangrado nasal que no cede necesita valoración por sí mismo, con la tensión que sea

La última fila merece una aclaración. Que un síntoma no aparezca en esas fuentes no demuestra que nunca ocurra en una persona con la tensión alta. Lo que sí significa es que no funciona como prueba. Nadie puede concluir que tiene hipertensión porque le haya sangrado la nariz, ni descartarla porque no le sangre.

El mareo al levantarse tiene nombre y cifras

Dentro del cajón del mareo hay un cuadro bien definido, y su frecuencia sube mucho con la edad. La hipotensión ortostática es una caída de la tensión sistólica de 20 mmHg o más, o de la diastólica de 10 mmHg o más, al ponerse de pie. Se mide al minuto y a los tres minutos de levantarse, después de cinco minutos sentado o tumbado. Está presente en alrededor del 10 % de los adultos hipertensos y hasta en el 50 % de los ancianos que viven en residencias.

Esto tiene consecuencias prácticas, y no una sola. El mareo al incorporarse que se atribuye a «la tensión baja» puede ser justamente esto, y se comprueba en cinco minutos de consulta con dos medidas seguidas. El aparato de 24 horas, en cambio, no sirve para valorarlo, así que hay que pedir la prueba correcta si se sospecha. Y hay una tercera cuestión, la que más importa a quien ya está tratado. En personas de 85 años o más, frágiles o con hipotensión ortostática sintomática antes del tratamiento, la guía europea admite objetivos de sistólica más laxos, por debajo de 140 mmHg, en vez de la horquilla de 120-129 que se busca en el resto de los adultos tratados. Ese mareo, en definitiva, es información que puede cambiar la pauta, y su médico necesita saberlo.

Los síntomas que sí tienen una causa identificable: el tratamiento

Aquí hay un giro que casi ninguna página cuenta. Varias de las molestias que la gente atribuye a «la tensión» figuran, con nombre y frecuencia, en las fichas técnicas de los propios antihipertensivos que toma. No son señales de la enfermedad. Son efectos del fármaco, y eso cambia por completo qué hacer con ellas.

Según las fichas técnicas publicadas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios:

  • Enalapril (grupo de los IECA) reúne entre sus reacciones muy frecuentes —al menos 1 de cada 10 personas tratadas— el mareo, la tos seca y persistente característica del grupo, las náuseas, la visión borrosa y la astenia. Entre las frecuentes, de 1 de cada 100 a 1 de cada 10, están el dolor de cabeza y la hipotensión, incluida la ortostática.
  • Amlodipino (antagonista del calcio) tiene el edema como reacción muy frecuente; la hinchazón de tobillos figura entre las frecuentes, junto con la somnolencia, el mareo, el dolor de cabeza sobre todo al inicio del tratamiento, las palpitaciones, los sofocos y los calambres musculares.
  • Losartán (grupo de los ARA-II) tiene el mareo y el vértigo como reacciones frecuentes en hipertensión; la hipotensión —incluida la ortostática—, el cansancio, la astenia, el dolor de cabeza y las palpitaciones aparecen como poco frecuentes. La tos, que en el enalapril es muy frecuente, aquí solo figura como poco frecuente.

Quien empieza con pastillas para la tensión y nota mareo, tobillos hinchados o tos que no se va tiene una conversación pendiente con su médico. No un motivo para dejar el tratamiento. Las tres fichas son de medicamentos con receta y todas tienen alternativa dentro del mismo grupo o en otro. La tos del enalapril, por ejemplo, es el motivo habitual por el que se cambia a un ARA-II. Suspender por cuenta propia deja la tensión sin cubrir y no resuelve el efecto adverso. Lo que se sabe de cada grupo está reunido en la guía de medicamentos para la tensión.

«Tensión» y nervios: por qué el idioma confunde

En español, tensión significa dos cosas, y eso ensucia la búsqueda. Una es la tensión arterial, que se mide en milímetros de mercurio. La otra es la tensión nerviosa, el estrés, que no se mide con un aparato de brazo. Muchas personas llegan buscando «síntomas de tensión alta y nerviosismo» con las dos ideas mezcladas en la misma frase.

La guía europea de 2024 sí incluye el estrés y la ansiedad entre los factores psicosociales que contribuyen a la fisiopatología de la tensión arterial elevada, junto con el nivel socioeconómico, el aislamiento social, el acceso a la asistencia sanitaria y los mecanismos del sistema nervioso autónomo. Pero no aporta ninguna cifra en milímetros de mercurio del efecto aislado del estrés psicológico crónico sobre la tensión.

La respuesta honesta tiene dos partes. El estrés cuenta. Está en el esquema oficial de la guía sobre por qué sube la tensión. Y al mismo tiempo, sentirse nervioso no informa de la cifra; una persona tranquila puede tener 160/95 y otra muy alterada, 118/72. La relación entre ambos y qué se sabe de las técnicas de relajación está desarrollada en estrés, ansiedad y tensión.

Los síntomas que obligan a ir a urgencias

Acuda a urgencias o llame al 112 si una cifra de 180/110 mmHg o más aparece junto a dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión, dificultad para hablar, pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, confusión, somnolencia anormal o una convulsión.

Esa combinación es lo que la guía europea llama emergencia hipertensiva: cifras muy altas con daño agudo en un órgano. Las formas que describe la guía son graves y concretas: isquemia del músculo cardiaco, insuficiencia cardiaca aguda, disección de aorta, eclampsia y la llamada hipertensión maligna, con lesión de pequeños vasos en riñón, retina y cerebro. En la encefalopatía hipertensiva aparecen somnolencia, letargo, convulsiones y pérdida de visión de origen cerebral. El tratamiento es hospitalario y por vía intravenosa.

Una cifra igual de alta sin ninguno de esos síntomas es una situación distinta, que la guía llama urgencia hipertensiva: no suele requerir ingreso y se maneja con fármacos orales y una revisión médica antes de lo previsto. La diferencia entre las dos, y qué hacer en casa en cada caso, está explicada en qué hacer con una lectura de 180/110.

¿Cómo saber si tengo la tensión alta?

Midiendo, con un método y no con una lectura suelta. La guía europea de 2024 pide una serie: aparato oscilométrico de brazo validado, cinco minutos de reposo sentado, dos medidas por sesión separadas 1 o 2 minutos, dos sesiones al día (mañana y tarde) durante un mínimo de tres días y preferiblemente siete, y la media de todas como resultado.

Decide la media. No el pico. El umbral de hipertensión en casa es 135/85 mmHg, más bajo que el de la consulta (140/90) porque en casa la gente está más relajada. Y la preparación pesa. Sin cinco minutos de reposo, con café o tabaco en la media hora anterior, hablando durante la medición o con un manguito de talla equivocada, la cifra sale más alta de lo que es. La secuencia completa, con la postura, el brazo y los errores que más se repiten, está en cómo medir la tensión en casa; la traducción de cada cifra a su categoría, en la tabla de valores.

Un dato práctico para quien busca «140/90 síntomas». Esa lectura no produce nada que se pueda notar, y tampoco es un diagnóstico. Es el umbral exacto, y la guía exige confirmarlo con medidas fuera de la consulta o con una segunda visita antes de etiquetar a nadie de hipertenso.

Quién debería medirse aunque no note nada

Si la enfermedad no avisa, la decisión de medir no puede depender de las molestias. Depende de la probabilidad de tenerla, y eso en España está cuantificado. En el estudio Di@bet.es la prevalencia de hipertensión fue del 9,3 % entre los 18 y los 30 años, del 17,2 % entre los 31 y los 45, del 44,4 % entre los 46 y los 60, del 75,4 % entre los 61 y los 75 y del 88,7 % por encima de esa edad.

Leído al revés, pasados los 60 lo raro es no tenerla. Tres de cada cuatro personas de ese tramo la tienen en la muestra española. A los 50, casi la mitad. Con esos números, una tensión medida en la última revisión hace tres años no dice gran cosa del presente.

El trabajo de campo de ese estudio se hizo en 2009-2010, conviene saberlo. Sigue siendo la referencia española más citada con desglose por edad, aunque no sea la más reciente.

Sin síntomas y con cifras normales en la consulta: los dos falsos negativos

Hay dos patrones que explican por qué una persona sin molestias puede tener hipertensión sin que la consulta lo detecte. La hipertensión de bata blanca es el clásico «en el médico me sube, en casa nunca», alta en el centro de salud y normal fuera de él. La hipertensión enmascarada es la contraria y la más traicionera, porque la revisión sale bien y nadie sospecha nada.

Ninguno de los dos se puede diagnosticar solo con la medida del centro de salud; hacen falta medidas fuera de la consulta. Las cifras exactas que definen cada uno, según el método con el que se mida, están en la guía de medición en casa.

Y si de verdad no se nota nada, ¿qué hay en juego?

Lo que avanza sin avisar es el daño en las arterias, y de ahí en los órganos que dependen de ellas. La guía europea organiza la parte grave de la hipertensión alrededor del concepto de daño orgánico mediado por la tensión, y en sus formas extremas nombra corazón, riñón, retina y cerebro. No hay fase intermedia con síntomas de aviso. No se puede esperar a notar algo.

De ahí sale la única conducta razonable para quien no nota nada, medir de vez en cuando, y con método si la cifra queda por encima de 120/70. Eso es lo que convierte un problema silencioso en un problema visible, que ya se puede tratar. Lo que cambia las cifras con números medidos —ejercicio, peso, sal, potasio— está reunido en cómo bajar la tensión.

Qué hace y qué no hace esta página

Aquí está qué se sabe sobre los síntomas de la hipertensión, que habitualmente no hay, qué molestias se le atribuyen sin que sirvan de prueba, cuáles pueden venir del tratamiento y qué combinación de cifra y síntomas es motivo de urgencias. Y está el procedimiento con el que cualquiera puede responder a la pregunta de si tiene la tensión alta.

Lo que no hay es interpretación de su caso ni lista de síntomas para autodiagnosticarse. La razón no es prudencia formal, es que una lista así puede inducir a error cuando la enfermedad de la que hablamos no da síntomas. Tampoco encontrará cómo «cortar una subida» en casa, porque lo que decide es la media de varios días y no la lectura de esta tarde. Y no proponemos ningún cambio de medicación. Si sospecha que una molestia viene de su pastilla, eso se resuelve en la consulta, con la ficha técnica delante, nunca dejando de tomarla.

Puede seguir por el índice del sitio, donde están las páginas de medición, tratamiento y colesterol.

Fuentes utilizadas 13

  1. Fundación Española del Corazón. Hipertensión arterial, la asesina silenciosa: «patología crónica que cursa sin síntomas», «no presenta síntomas claros»
  2. Menéndez E y cols. Prevalencia, diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión arterial en España. Resultados del estudio Di@bet.es. Revista Española de Cardiología (datos de campo 2009-2010): 37,4 % de hipertensos sin diagnóstico y 23,9 % con la tensión controlada — Fonte 1
  3. Sociedad Europea de Cardiología. Guía ESC 2024 sobre el manejo de la presión arterial elevada y la hipertensión, traducción oficial de la Sociedad Española de Cardiología, apartado 10.1.1: emergencia hipertensiva desde 180/110 mmHg con daño orgánico agudo, manifestaciones y encefalopatía, p. 79
  4. Guía ESC 2024 (SEC), apartado 5.2.3: protocolo de automedida domiciliaria (dos medidas por sesión, dos sesiones al día, de 3 a 7 días) y umbral de 135/85 mmHg, p. 22
  5. Guía ESC 2024 (SEC), apartado 5.2.2 y figura 3: preparación de la medida, errores de técnica y definiciones de hipertensión de bata blanca y enmascarada, p. 20-21
  6. Guía ESC 2024 (SEC), figura 6 y apartado 6.1: clasificación en tensión no elevada, elevada e hipertensión, y exigencia de confirmación, p. 26-27
  7. Guía ESC 2024 (SEC), apartado 5.5.3 y apartado 9.3: definición y prevalencia de la hipotensión ortostática y objetivos de tratamiento en personas de 85 años o más, frágiles o con hipotensión ortostática sintomática, p. 25 y 65-67
  8. Guía ESC 2024 (SEC), figura 1: fisiopatología de la tensión arterial elevada, con el estrés y la ansiedad entre los factores psicosociales, p. 18
  9. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ficha técnica de Enalapril Alter 5 mg comprimidos EFG, consultada en el CIMA, apartados 4.1 y 4.8
  10. AEMPS. Ficha técnica de Amlodipino Cinfa 10 mg comprimidos EFG en el CIMA, apartados 4.1 y 4.8
  11. AEMPS. Ficha técnica de Losartán Stada 100 mg comprimidos EFG en el CIMA, apartados 4.1 y 4.8
  12. Fundación Española del Corazón. Hipertensión: claves para mantenerla a raya: molestias que la hipertensión puede dar «en ocasiones» (cefaleas distintas de las habituales, alteraciones visuales, mareos inespecíficos, aturdimiento) y su carácter silencioso en la mayoría de los casos
  13. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Presión arterial alta - hipertensión: «La presión arterial alta no tiene síntomas»

Aviso médico. Esta página resume lo que las fuentes clínicas españolas y europeas dicen sobre los síntomas de la hipertensión. No sustituye la valoración de un profesional sanitario ni sirve para descartar ninguna enfermedad: si tiene molestias o cifras altas, quien debe verlas es su médico.

Preguntas frecuentes

¿Hay alguna señal que avise al principio?

Lo habitual es que no haya ninguno. La hipertensión cursa sin síntomas durante años, y los que se le atribuyen (dolor de cabeza, mareo, vértigo, rubor facial) no son específicos: aparecen en muchas otras situaciones y su ausencia no descarta la tensión alta. El primer signo aprovechable es una cifra, no una molestia.

¿Se puede notar una subida de tensión?

Las fuentes consultadas no describen ningún síntoma fiable de una subida puntual. Lo que sí está definido es el escenario grave: cifras de 180/110 mmHg o más acompañadas de dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza intenso, problemas de visión o del habla, pérdida de fuerza o confusión. Eso es urgencias o 112, sin esperar.

¿El dolor de cabeza es señal de tensión alta?

Por sí solo, no. Un dolor de cabeza corriente no informa de la cifra, y la Fundación Española del Corazón describe la hipertensión como una enfermedad que cursa sin síntomas claros. Cambia el cuadro cuando la cefalea es intensa y el tensiómetro marca 180/110 o más: esa combinación es criterio de emergencia hipertensiva. Y hay una tercera posibilidad, la de que el dolor de cabeza sea un efecto adverso del propio antihipertensivo, como consta en las fichas técnicas del enalapril y del amlodipino.

¿Cambian las señales según sea hombre o mujer?

Las fuentes de esta página no describen una lista de síntomas diferente por sexo: la enfermedad es igual de silenciosa en hombres y en mujeres, y los umbrales de diagnóstico son los mismos. Lo que sí difiere es la frecuencia. En el estudio Di@bet.es la prevalencia de hipertensión fue del 49,9 % en hombres y del 37,1 % en mujeres.

¿Cuánto es tener la tensión alta?

En la consulta, a partir de 140/90 mmHg confirmada. Medida en casa, a partir de una media de 135/85. Entre 120/70 y esos umbrales, la clasificación europea de 2024 habla de tensión elevada: no es hipertensión, pero tampoco es la franja tranquila.

Si no noto nada, ¿hace falta medirse?

Sí, y precisamente por eso. En España, el 37,4 % de las personas hipertensas no sabía que lo era, y solo el 23,9 % del total la tenía controlada, por debajo de 140/90 mmHg. No notar nada es lo normal tanto si la tensión está bien como si está alta; solo el aparato distingue entre las dos situaciones.