Medicamentos para la tensión: qué hace cada familia y qué efectos
Cuatro familias de fármacos concentran el tratamiento de la hipertensión con respaldo de ensayos de resultados cardiovasculares: los inhibidores de la ECA, como el enalapril; los antagonistas del receptor de la angiotensina o ARA II, como el losartán; los antagonistas del calcio, como el amlodipino; y los diuréticos tiazídicos, como la hidroclorotiazida. En España, las cuatro necesitan receta. Aquí verá qué hace cada una, qué efectos adversos recoge su ficha técnica oficial y por qué la guía europea de 2024 aconseja, con hipertensión confirmada (140/90 mmHg o más en la consulta, o una media de 135/85 mmHg en casa), empezar con dos principios activos en una sola pastilla.
No hay dosis ni «la mejor pastilla». Eso se decide en la consulta.
¿Qué familias de pastillas para la tensión hay y por qué esas cuatro?
Porque son las que han demostrado reducir eventos cardiovasculares en ensayos clínicos, y así lo recoge la guía ESC 2024 con una recomendación de clase I y nivel A. Estas son, con un ejemplo conocido de cada grupo y el efecto adverso que mejor las identifica.
| Familia (ejemplo) | Qué hace | Efecto adverso más característico (ficha técnica) |
|---|---|---|
| Inhibidores de la ECA (IECA): enalapril | Bloquea la enzima que forma angiotensina II, con lo que los vasos se relajan | Tos seca persistente y mareos (muy frecuentes: al menos 1 de cada 10 pacientes) |
| ARA II: losartán | Bloquea el receptor de la angiotensina II, un paso más adelante en la misma vía | Hiperpotasemia, mareo y vértigo (frecuentes en hipertensión); no suele dar tos |
| Antagonistas del calcio dihidropiridínicos: amlodipino | Relaja la pared arterial impidiendo la entrada de calcio en el músculo del vaso | Edema, hinchazón de tobillos (muy frecuente) |
| Diuréticos tiazídicos y afines: hidroclorotiazida, clortalidona, indapamida | Aumenta la eliminación de sodio y agua por el riñón | Hipopotasemia y subida de lípidos en sangre (muy frecuentes, sobre todo a dosis altas) |
Hay una combinación que la guía desaconseja de forma expresa: un IECA con un ARA II, por ejemplo enalapril con losartán. Es una recomendación de clase III, nivel A, es decir, lo contrario de una sugerencia (Guía ESC 2024, tabla 16). Si alguna vez ve las dos cosas juntas en su bolsa de medicación, llame al centro de salud.
Esta guía repasa qué familias de antihipertensivos existen, cómo actúa cada una, qué efectos adversos figuran en su ficha técnica con su frecuencia oficial, qué combinaciones recomienda y cuál prohíbe la guía europea de 2024, y qué pintan el potasio y los complementos al lado de un tratamiento. Con eso, una receta se lee mejor y es más fácil saber qué preguntar.
¿Por qué me han dado una pastilla con dos principios activos?
Porque es lo que recomienda la guía europea vigente en la mayoría de los casos. Para casi todas las personas con hipertensión confirmada, la guía ESC 2024 aconseja empezar ya con dos de las cuatro familias principales, a dosis bajas, y hacerlo a ser posible en una sola pastilla. En la literatura médica se llama combinación en dosis fija. Es una recomendación de clase I.
La escalera sigue así. Si con dos principios activos la tensión no se controla, se pasa a una triple combinación. Y si con tres (un bloqueador del sistema renina-angiotensina, un antagonista del calcio y un diurético) sigue sin controlarse, la guía plantea añadir espironolactona, con una recomendación de clase IIa («debe considerarse»), no como paso automático.
Hay una excepción que explica por qué a algunas personas les dan una sola cosa. Cuando lo que hay es tensión elevada con indicación de tratamiento, la franja de 120-139 mmHg de sistólica o 70-89 mmHg de diastólica que la guía llama «presión arterial elevada», y no una hipertensión confirmada, se recomienda empezar con un solo fármaco.
El comprimido con dos nombres, por tanto, no es un recorte de la farmacia ni un genérico raro. Es la estrategia oficial de 2024, y su objetivo es controlar antes la tensión con menos comprimidos al día.
¿Y a qué hora se toma? Aquí la guía es clara y tranquilizadora. Las pruebas actuales no muestran que tomarla por la mañana o por la noche cambie los resultados cardiovasculares, así que recomienda tomarla en el momento del día que mejor le venga a cada persona y siempre a la misma hora, porque la regularidad es lo que sostiene el cumplimiento (Guía ESC 2024, sección 8.3.6). Si la duda es si va antes o después de comer, eso depende del principio activo y viene en el prospecto de su caja. El farmacéutico lo resuelve en un minuto.
No damos dosis ni un ranking de la «mejor pastilla para la tensión». La elección depende de la cifra de partida, la edad, la función del riñón, el potasio, la diabetes, el asma, la gota, un infarto previo y el resto de la medicación. En España todos los fármacos citados necesitan receta precisamente porque alguien tiene que explorar al paciente antes de indicarlos. Los nombres y las frecuencias de esta página sirven para reconocer de qué se habla, no para automedicarse.
Enalapril (IECA): para qué sirve y por qué provoca tos
La ficha técnica autorizada en España lo indica para tratar la hipertensión, para la insuficiencia cardiaca con síntomas y para prevenir la insuficiencia cardiaca cuando hay una disfunción del ventrículo izquierdo sin síntomas (CIMA, AEMPS).
En esa misma ficha, la tos figura entre las reacciones adversas muy frecuentes, las que aparecen en al menos 1 de cada 10 personas tratadas, junto con mareos, náuseas, visión borrosa y astenia. Un escalón por debajo, entre las frecuentes (de 1 por cada 100 pacientes a 1 por cada 10), están el dolor de cabeza, el síncope, la alteración del gusto, la hipotensión, también la que aparece al ponerse de pie, la dificultad para respirar, la diarrea, el dolor abdominal, la erupción y la fatiga.
La tos merece explicación propia. Es seca, no arranca flemas, dura en el tiempo y es característica de los IECA como grupo; según la ficha técnica, desaparece al suspender el tratamiento. Ese último dato sirve en las dos direcciones: confirma que la tos venía del fármaco y no de una infección, y no autoriza a que el paciente lo deje por su cuenta.
Quien retira o cambia un antihipertensivo es el médico que lo recetó. Para empezarlo, además, hace falta receta médica.
Losartán (ARA II): la salida habitual cuando la tos no se va
La ficha técnica del losartán recoge cuatro indicaciones: hipertensión esencial; enfermedad renal en personas con hipertensión y diabetes tipo 2; insuficiencia cardiaca crónica en mayores de 60 años cuando no puede usarse un IECA; y reducción del riesgo de ictus en hipertensos con el ventrículo izquierdo engrosado (CIMA, AEMPS).
Su tabla de reacciones adversas está ordenada por indicación, y eso cambia la lectura.
En la indicación de hipertensión son frecuentes el mareo, el vértigo y la hiperpotasemia, es decir, el potasio alto en sangre. La hipotensión, la astenia y la fatiga figuran ahí como poco frecuentes y pasan a frecuentes en otras indicaciones: la hipotensión, en la insuficiencia cardiaca crónica y en la enfermedad renal del diabético; la astenia y la fatiga, en el ventrículo engrosado y en esa misma enfermedad renal. La alteración y el fallo renal aparecen como frecuentes en la indicación de insuficiencia cardiaca. En hipertensión son poco frecuentes el dolor de cabeza, la somnolencia, las palpitaciones, el estreñimiento y la erupción.
Muchas personas pasan del enalapril al losartán por una cuestión de mecanismo. Los ARA II actúan un paso más adelante en la misma vía hormonal y no elevan la bradicinina, la sustancia que se relaciona con la tos de los IECA. Esa explicación es nuestra, no una frase literal de la ficha técnica. Lo que sí está escrito es que la tos figura entre las reacciones muy frecuentes del enalapril, mientras que en la ficha del losartán no aparece en la indicación de hipertensión y consta como poco frecuente en la de insuficiencia cardiaca. La propia ficha del losartán reserva esa indicación de insuficiencia cardiaca para pacientes en los que un IECA no se considera adecuado por intolerancia, «especialmente tos».
El losartán también necesita receta.
Conviene además un aviso de vocabulario. Losartán y valsartán son principios activos distintos aunque suenen parecido, y en las consultas públicas de internet se confunden a menudo, con formas como «vasartán». Lo que identifica su tratamiento es el principio activo y los miligramos que figuran en la caja.
Amlodipino: por qué se hinchan los tobillos
Su ficha técnica lo indica para la hipertensión arterial, la angina de pecho crónica estable y la angina vasoespástica o de Prinzmetal (CIMA, AEMPS).
La única reacción adversa muy frecuente de su ficha es el edema, esa retención de líquido que mucha gente achaca al calor o a pasar mucho rato de pie; la hinchazón de tobillos figura además por separado entre las frecuentes. En el mismo grupo de frecuentes están la somnolencia, el mareo, el dolor de cabeza (sobre todo al principio del tratamiento), las palpitaciones, el enrojecimiento o los sofocos, los calambres musculares, la dificultad para respirar y la fatiga.
La ficha recoge dos ventajas que explican por qué se usa tanto en pacientes con varias enfermedades a la vez. No se ha relacionado con cambios en los lípidos de la sangre, a diferencia de otros antihipertensivos, y es adecuado en personas con asma, diabetes o gota.
El edema no es algo que haya que aguantar en silencio ni una señal de que el fármaco falla. Es un efecto conocido, con su frecuencia oficial, y se comenta en la siguiente revisión.
Hidroclorotiazida: el diurético y los análisis de potasio
Su ficha técnica la indica, entre otros usos, para la hipertensión arterial, sola o combinada con otros antihipertensivos, y para los edemas de origen cardiaco, renal o hepático (CIMA, AEMPS).
Sus reacciones muy frecuentes son dos, y las dos se ven antes en una analítica que en el cuerpo: la hipopotasemia, o potasio bajo, y el aumento de los lípidos en sangre, ambas sobre todo con las dosis más altas, según la propia ficha. Entre las frecuentes están el sodio bajo, el magnesio bajo, el ácido úrico alto, la bajada de tensión al ponerse de pie, la impotencia y las náuseas leves. Esa lista explica por qué su médico le pide un control de iones cada cierto tiempo.
Hay un dato de seguridad que casi nunca aparece en las páginas que venden alternativas «naturales». La ficha técnica describe una relación, dependiente de la dosis acumulada, entre la hidroclorotiazida y el cáncer de piel no melanoma, con más riesgo a partir de dosis acumuladas de 50.000 mg. Eso no convierte el fármaco en indeseable, porque sigue en primera línea en la guía europea. Sí justifica dos cosas sensatas: protegerse del sol y enseñar al médico cualquier lesión nueva en la piel.
Según su ficha técnica, no debe usarse para tratar la hipertensión durante el embarazo, y en el embarazo también se evita por otras indicaciones. Pasa a la leche materna y puede frenar la lactancia, de modo que se evita en madres que dan el pecho.
¿Y los betabloqueantes? Por qué ya no son la primera opción
Porque, en conjunto, resultaron menos eficaces que las otras cuatro familias para prevenir el ictus y se abandonan más por efectos secundarios. Por eso la guía ESC 2024 ya no los recomienda como primera línea general.
Siguen teniendo su sitio, y no es pequeño. La misma guía recomienda combinarlos con cualquier otra clase cuando hay una indicación concreta: angina, infarto de miocardio previo o insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida. En esos casos la recomendación vuelve a ser de clase I y nivel A.
Si a su vecino le han puesto bisoprolol y a usted no, la diferencia no está en el gusto del médico. Está en si hay una enfermedad del corazón asociada que lo justifique.
Suplementos, potasio y su pastilla: la interacción que sí importa
En esta parte se separa una página de salud de una página de venta. El potasio puede anunciar en la Unión Europea un efecto de salud, «contribuye al mantenimiento de la tensión arterial normal», y la guía europea contempla aumentar el potasio de la dieta entre 0,5 y 1 g al día en hipertensos que toman mucho sodio, por ejemplo con sal enriquecida en cloruro potásico (clase IIa, nivel A).
Justo después pone la condición que los anuncios se saltan. En personas con enfermedad renal crónica o que toman fármacos que retienen potasio (IECA, ARA II, espironolactona y algunos diuréticos), hay que controlar el potasio en sangre antes de aumentar su consumo, por el riesgo de hiperpotasemia. Recuerde que la hiperpotasemia figura como reacción adversa frecuente del propio losartán. Sumar potasio sin análisis es acumular riesgo en la misma dirección.
Con otros suplementos, mejor ser exactos sobre lo que no sabemos. La pregunta que más se repite en las consultas públicas de Doctoralia es si se puede tomar magnesio junto al losartán y el carvedilol. Allí contestan médicos que no han visto al paciente, y no tenemos una fuente contrastada sobre esa interacción concreta, así que no la inventamos. Se pregunta en la farmacia con la lista completa de medicación en la mano: es gratis y allí está el farmacéutico.
Dos cosas más, por si un envase sugiere lo contrario. El magnesio tiene varias declaraciones autorizadas en la Unión Europea, y ninguna habla de la tensión arterial ni del colesterol (Reglamento (UE) 432/2012). Y la guía ESC 2024 no menciona los complementos alimenticios como alternativa en ningún punto de su algoritmo de tratamiento. Lo que la norma europea permite afirmar de cada ingrediente, uno por uno, está en nuestro repaso:
Qué sube la tensión aunque esté tomando la pastilla
Lo que podemos afirmar con fuente está en la guía europea, y viene con cifras:
- Alcohol. Una dosis alta de una sola vez, por encima de 30 g, sube la tensión 3,7 mmHg de sistólica y 2,4 de diastólica pasadas 13 horas. Tomar 10 g diarios de forma continuada se asocia a un 14 % más de riesgo de hipertensión en hombres. La recomendación es no pasar de 100 g de alcohol puro a la semana.
- Tabaco. Fumar sube la tensión ambulatoria a lo largo del día, aunque su efecto sobre la cifra de la consulta parece pequeño.
- Simpaticomiméticos ilegales. La cocaína y las metanfetaminas pueden provocar subidas bruscas y graves de la tensión.
La guía dedica además un apartado corto y poco conocido a la hipertensión inducida por fármacos. Figura entre las causas de hipertensión secundaria, y el texto dice que pueden provocarla tanto medicamentos sin receta como con receta y el consumo de drogas. La lista completa la remite a su material suplementario, que no hemos consultado y por eso no reproducimos. Los ejemplos que nombra en su propio texto son estos:
- Medicamentos para el catarro y anticonceptivos orales combinados de estrógenos y progesterona: los cita como causas de hipertensión inducida por fármacos al hablar de hipertensión secundaria en adultos jóvenes.
- Corticoides y antiinflamatorios. Junto con los inhibidores de la calcineurina y la terapia hormonal antiandrogénica, la guía los menciona entre los tratamientos que suben la tensión, en el apartado sobre fármacos contra el cáncer (Guía ESC 2024, secciones 9.1.2 y 9.14.6).
- Cocaína y metanfetaminas, que la guía cita también en su capítulo de urgencias.
Con esa información se hace lo que pide la guía: preguntar por los fármacos y sustancias que puedan estar subiendo la tensión forma parte de la historia clínica. En la vida real, eso significa llevar a la consulta o a la farmacia todos los envases que toma, también los de sin receta y los que le parecen inofensivos.
Lo que no se hace por cuenta propia es retirar un antiinflamatorio pautado, un corticoide o un anticonceptivo. Eso se decide con quien lo recetó, igual que la pastilla de la tensión.
«¿Son para siempre?» y por qué no se deja la pastilla por cuenta propia
Es la pregunta más buscada de este tema en España. No tiene una respuesta única, pero sí un contexto medible. En el estudio Di@bet.es, con una muestra nacional representativa y trabajo de campo de 2009-2010, el 88,3 % de los hipertensos que conocían su diagnóstico tomaba medicación y solo el 26,6 % de los tratados tenía la tensión controlada; sobre el total de hipertensos, el 23,9 % (Rev Esp Cardiol).
Ese dato explica dos frases que se oyen mucho. La primera, «a mí no me baja la tensión ni con pastillas», describe una situación frecuente que tiene su propio protocolo: en la guía, el camino es subir de escalón (triple combinación y, si no basta, espironolactona), no abandonar. La segunda, «ya la tengo bien, la dejo», es otro error. La tensión controlada con tratamiento no es lo mismo que una tensión normal sin él, y en las respuestas profesionales de las consultas públicas el aviso se repite casi con las mismas palabras: no retire la medicación por su cuenta.
Hay un caso en el que sí se plantea reducir, y es justo el que exige al médico: cuando el estilo de vida ha cambiado de verdad y las medias de casa lo demuestran. Entonces se baja la dosis poco a poco y con vigilancia. Los cambios con efecto medido están en la lista de cambios con efecto medido y, para el ejercicio, en la página sobre entrenar con la tensión alta.
Con cifras muy altas pero sin síntomas ni daño agudo, la guía habla de urgencia hipertensiva. Normalmente no requiere ingreso y se trata con fármacos por boca y una revisión antes de lo habitual. Eso no permite esperar a la próxima cita: si una segunda medida bien hecha sigue en 180/110 o más, se avisa ese mismo día al centro de salud. La diferencia entre los dos casos, y qué hacer en cada uno, está en cuándo una cifra alta es una emergencia.
Llame al 112. Una tensión de 180/110 mmHg o más con síntomas (dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión, mareo, somnolencia, pérdida de fuerza o del habla) es lo que la guía europea llama emergencia hipertensiva: hay un daño de órgano en marcha y el tratamiento es inmediato, casi siempre en el hospital y por vena. No se toma una pastilla extra ni se espera a la cita.
«Bajar la tensión rápidamente» en casa: la búsqueda más peligrosa
Aquí no hay truco casero que ofrecer. Bajar la tensión de golpe fuera del hospital no es un objetivo del tratamiento de la hipertensión crónica. La guía europea reserva la actuación inmediata e intravenosa para la emergencia hipertensiva, con daño de órgano en curso, y en la persona muy mayor o frágil recomienda incluso bajadas más graduales.
Tomarse una pastilla de más «porque hoy tengo 170» es una decisión sin control. No sabemos qué lleva su receta, cómo tiene el potasio ni si se marea al levantarse. Lo que sí podemos ofrecerle es lo que hay en esta página, con la fuente al lado, y el resto de temas de tensión y colesterol en la página principal del sitio.
¿Cardiólogo o médico de cabecera?
En España, la hipertensión se diagnostica y se sigue en atención primaria. El médico de familia mide, pide la analítica, empieza y ajusta el tratamiento en la gran mayoría de los casos, y deriva a cardiología cuando hay hipertensión resistente, sospecha de una causa secundaria, daño de órganos importante o un riesgo cardiovascular muy alto sin aclarar.
Un dato ayuda a no equivocarse de puerta. Según el sistema de información de listas de espera del Ministerio de Sanidad, a 31 de diciembre de 2025 la espera media para una primera consulta de cardiología era de 68 días, y el 49,2 % de los pacientes llevaba más de 60 esperando (Ministerio de Sanidad, SISLE-SNS). Son medias nacionales, con mucha diferencia entre comunidades. Para ajustar la medicación, la puerta rápida sigue siendo el centro de salud.
Cómo aprovechar la cita: llegar con la tensión medida
Una consulta de primaria dura poco, y salir con un ajuste o con un «vamos a esperar» depende muchas veces de lo que se lleve anotado. Este es el protocolo de automedida de la guía europea:
- Tensiómetro de brazo validado, dos tomas por sesión separadas uno o dos minutos.
- Dos sesiones al día, por la mañana y por la tarde, durante 3 días como mínimo y 7 si es posible.
- La toma de la mañana va antes del desayuno y antes de la medicación, dejando pasar unos minutos desde que se levanta.
- Cinco minutos de reposo antes, sin cafeína, tabaco ni ejercicio en la media hora previa.
- Se anotan todas las lecturas y se saca la media. En casa, hay hipertensión con una media de 135/85 mmHg o más.
Lleve también la lista completa de lo que toma y sus preguntas concretas: si la tos es del enalapril, si la hinchazón de tobillos es del amlodipino, si le toca control de potasio. El paso a paso, y los fallos de técnica que más desvían las cifras, están en la página sobre la medición domiciliaria.
Fuentes utilizadas 13
Aviso médico. Esta página describe medicamentos autorizados en España y lo que dicen sus fichas técnicas oficiales y la guía europea vigente; no es una pauta para ninguna persona concreta. Empezar, cambiar, reducir o suspender un tratamiento para la tensión es una decisión del médico que conoce su caso.
Preguntas frecuentes
¿Por qué toso desde que tomo la pastilla de la tensión?
¿Por qué toso desde que tomo la pastilla de la tensión?
La tos seca y persistente figura como reacción adversa muy frecuente (al menos 1 de cada 10 personas tratadas) en la ficha técnica del enalapril, y es característica de los inhibidores de la ECA como grupo. Según esa ficha, desaparece al suspender el tratamiento. Eso no significa dejarlo por su cuenta: es motivo para pedir cita y comentarlo, porque existe la alternativa de cambiar a un ARA II, en cuya ficha la tos no figura entre las reacciones de la indicación de hipertensión.
¿Por qué se me hinchan los tobillos con el amlodipino?
¿Por qué se me hinchan los tobillos con el amlodipino?
Porque el edema es la reacción adversa muy frecuente de este fármaco: afecta al menos a 1 de cada 10 personas que lo toman, según su ficha técnica, y la hinchazón de tobillos aparece aparte entre las frecuentes. Es un efecto conocido, no una señal de que el tratamiento no funcione, y se valora en la revisión con el médico, que puede ajustar la pauta.
¿Las pastillas de la tensión son para siempre?
¿Las pastillas de la tensión son para siempre?
No hay una respuesta única, y la honesta es que lo decide quien las receta, con cifras delante. La hipertensión es un proceso crónico, y la tensión controlada con tratamiento no equivale a una tensión normal sin él. Cuando el estilo de vida cambia de verdad y las medias de casa lo respaldan, el médico puede bajar la dosis poco a poco. Dejarlas por iniciativa propia es la vía más rápida para volver a cifras altas sin notarlo, porque la hipertensión no suele avisar.
No me baja la tensión ni con pastillas, ¿qué significa?
No me baja la tensión ni con pastillas, ¿qué significa?
Pasa más de lo que parece: en España, solo el 26,6 % de los hipertensos tratados tenía la tensión controlada en el estudio Di@bet.es. La guía ESC 2024 tiene una respuesta por escalones: pasar a una combinación de tres fármacos (bloqueador del sistema renina-angiotensina, antagonista del calcio y diurético) y, si sigue sin controlarse, añadir espironolactona. También conviene revisar que las lecturas se tomen con el protocolo correcto, porque una mala técnica de medición puede simular una hipertensión resistente.
¿Puedo tomar potasio o sal sin sodio si tomo pastillas para la tensión?
¿Puedo tomar potasio o sal sin sodio si tomo pastillas para la tensión?
No sin comprobarlo antes con un análisis. La guía europea contempla aumentar el potasio de la dieta en hipertensos, pero pide controlar el potasio en sangre en personas con enfermedad renal crónica o que toman IECA, ARA II, espironolactona o diuréticos ahorradores de potasio, por el riesgo de hiperpotasemia. El propio losartán tiene la hiperpotasemia entre sus reacciones adversas frecuentes. Es una conversación de dos minutos con su médico o su farmacéutico.
¿Un complemento natural puede sustituir a mi antihipertensivo?
¿Un complemento natural puede sustituir a mi antihipertensivo?
No, por dos razones documentales. La guía ESC 2024 no incluye los complementos alimenticios como alternativa en ninguna parte de su algoritmo de tratamiento. Y en la lista europea de declaraciones de salud autorizadas, los ingredientes que se venden para la tensión tienen un estatus muy desigual: el potasio tiene declaración autorizada, el magnesio no la tiene para la tensión y otros muy anunciados no tienen ninguna. Un complemento puede acompañar los cambios de rutina; no ocupa el lugar de una receta.