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Publicado 22 de septiembre de 2026 Actualizado 22 de septiembre de 2026 Revisado por la redacción (Redacción de Corazón y Tensión) 24 min de lectura

Medicamentos para la tensión: qué hace cada familia y qué efectos

Blíster genérico sin marcar junto a un vaso de agua sobre fondo blanco

Cuatro familias de fármacos concentran el tratamiento de la hipertensión con respaldo de ensayos de resultados cardiovasculares. Son los inhibidores de la ECA como el enalapril, antagonistas del receptor de la angiotensina —los ARA II, como el losartán—, antagonistas del calcio como el amlodipino y diuréticos tiazídicos como la hidroclorotiazida. Las cuatro son medicamentos con receta en España. Esta página explica qué hace cada una, qué efectos adversos figuran en su ficha técnica oficial y por qué la guía europea de 2024 recomienda empezar con dos principios activos en una sola pastilla. No hay dosis, ni «la mejor pastilla». Eso se decide en consulta.

¿Qué familias de pastillas para la tensión hay y por qué esas cuatro?

Porque son las que han demostrado reducir eventos cardiovasculares en ensayos clínicos, y así lo recoge la guía ESC 2024 como recomendación de clase I y nivel A. Estas son, con el ejemplo más dispensado de cada grupo en España y el efecto adverso que mejor las identifica.

Inhibidores de la ECA (IECA)
Ejemplo
Enalapril
Qué hace
Bloquea la enzima que forma angiotensina II, con lo que los vasos se relajan
Efecto adverso más característico (ficha técnica)
Tos seca persistente y mareos (muy frecuentes)
ARA II
Ejemplo
Losartán
Qué hace
Bloquea el receptor de la angiotensina II, un paso más adelante en la misma vía
Efecto adverso más característico (ficha técnica)
Hiperpotasemia, mareo y vértigo (frecuentes en hipertensión); no suele dar tos
Antagonistas del calcio dihidropiridínicos
Ejemplo
Amlodipino
Qué hace
Relaja la pared arterial impidiendo la entrada de calcio en el músculo del vaso
Efecto adverso más característico (ficha técnica)
Edema, hinchazón de tobillos (muy frecuente)
Diuréticos tiazídicos y afines
Ejemplo
Hidroclorotiazida, clortalidona, indapamida
Qué hace
Aumenta la eliminación de sodio y agua por el riñón
Efecto adverso más característico (ficha técnica)
Hipopotasemia y subida de lípidos en sangre (muy frecuentes, sobre todo a dosis altas)

Hay una combinación que la guía prohíbe expresamente, un IECA con un ARA II, es decir enalapril con losartán o equivalentes. Es recomendación de clase III, nivel A, o sea lo contrario de una sugerencia (Guía ESC 2024, tabla 16). Si alguna vez ve las dos cosas juntas en su bolsa de medicación, es motivo de llamada al centro de salud.

¿Por qué me han dado una pastilla con dos principios activos?

Porque es lo que recomienda la guía europea vigente para la mayoría de los casos. Para la mayor parte de las personas con hipertensión confirmada, la guía ESC 2024 aconseja iniciar el tratamiento ya combinado —dos de las cuatro familias principales, a dosis bajas— y hacerlo preferentemente en una sola pastilla, lo que en la literatura se llama combinación en dosis fija o polipíldora. Es recomendación de clase I.

La escalera continúa así. Si con dos principios activos la tensión no se controla, se pasa a triple combinación; y si con tres —un bloqueador del sistema renina-angiotensina, un antagonista del calcio y un diurético— sigue sin controlarse, la guía plantea añadir espironolactona, con una recomendación de clase IIa («debe considerarse»), no como paso automático.

Hay una excepción que explica por qué a algunas personas sí les dan una sola cosa. Cuando lo que hay es tensión elevada con indicación de tratamiento —la franja de 120-139 de sistólica o 70-89 de diastólica, lo que la guía llama «presión arterial elevada»— y no hipertensión confirmada, la recomendación es empezar con un solo fármaco.

Dicho de otro modo, el comprimido con dos nombres no es un recorte de la farmacia ni un genérico raro. Es la estrategia oficial de 2024, y su objetivo declarado es controlar antes con menos comprimidos al día.

¿Y a qué hora se toma? La guía es explícita y tranquilizadora. Las evidencias actuales no muestran que tomarla por la mañana o por la noche cambie los resultados cardiovasculares, así que recomienda tomarla en el momento del día más conveniente para cada persona y siempre a la misma hora, porque la regularidad es lo que sostiene la adherencia (Guía ESC 2024, sección 8.3.6). Si la duda es si va antes o después de comer, eso depende del principio activo y está en el prospecto de su caja. El farmacéutico lo resuelve en un minuto.

Enalapril (IECA): para qué sirve y por qué provoca tos

La ficha técnica autorizada en España lo indica para el tratamiento de la hipertensión, para la insuficiencia cardiaca sintomática y para prevenir la insuficiencia cardiaca en la disfunción ventricular izquierda asintomática (CIMA, AEMPS).

Sus reacciones adversas aparecen ordenadas por frecuencia oficial:

  • Muy frecuentes (al menos 1 de cada 10 personas): mareos, tos, náuseas, visión borrosa y astenia.
  • Frecuentes (entre 1 de cada 100 y 1 de cada 10): dolor de cabeza, síncope, alteración del gusto, hipotensión —incluida la ortostática—, disnea, diarrea, dolor abdominal, erupción y fatiga.

La tos merece explicación, y la frecuencia oficial es parte de la explicación. Está entre las reacciones muy frecuentes, es decir que aparece en al menos 1 de cada 10 personas tratadas. Es seca, no productiva, persistente y característica de los IECA como clase; según la ficha técnica, desaparece al suspender el tratamiento. Eso último es importante en las dos direcciones, confirma que la tos era del fármaco y no de una infección, y no significa que el paciente pueda decidir por su cuenta suspenderlo. Quien retira o cambia un antihipertensivo es el médico que lo prescribió.

Es un medicamento sujeto a prescripción médica.

Losartán (ARA II): la salida habitual cuando la tos no se va

La ficha técnica del losartán recoge cuatro indicaciones: hipertensión esencial; nefropatía en personas con hipertensión y diabetes tipo 2; insuficiencia cardiaca crónica en mayores de 60 años cuando no puede usarse un IECA; y reducción del riesgo de ictus en hipertensos con hipertrofia ventricular izquierda (CIMA, AEMPS).

Su tabla de reacciones adversas está ordenada por indicación, y eso cambia la lectura. En la indicación de hipertensión son frecuentes el mareo, el vértigo y la hiperpotasemia —potasio alto en sangre—. La hipotensión, la astenia y la fatiga aparecen ahí como poco frecuentes y pasan a frecuentes en otras indicaciones, la hipotensión en la insuficiencia cardiaca crónica y en la nefropatía del diabético; la astenia y la fatiga, en la hipertrofia ventricular izquierda y en esa misma nefropatía. La alteración renal y el fallo renal figuran como frecuentes en la indicación de insuficiencia cardiaca. Poco frecuentes en hipertensión, dolor de cabeza, somnolencia, palpitaciones, estreñimiento y erupción.

La razón por la que a mucha gente le cambian el enalapril por losartán es de mecanismo. Los ARA II actúan un paso más adelante en la misma vía hormonal y no elevan la bradicinina, que es lo que se relaciona con la tos de los IECA. Esa explicación del mecanismo es nuestra y no una frase literal de la ficha técnica. Lo que sí está escrito en las fichas es que la tos figura entre las reacciones muy frecuentes del enalapril, mientras que en la del losartán no aparece en la indicación de hipertensión y consta como poco frecuente en la de insuficiencia cardiaca. Y la propia ficha del losartán reserva esa indicación de insuficiencia cardiaca crónica a pacientes en los que un IECA no se considera adecuado por incompatibilidad, «especialmente tos».

También es medicamento sujeto a prescripción médica. Y conviene un aviso de vocabulario. Losartán y valsartán son principios activos distintos aunque suenen parecido, y en las consultas públicas de internet se confunden a menudo con formas como «vasartán». Lo que identifica su tratamiento es el principio activo y los miligramos que figuran en la caja.

Amlodipino: por qué se hinchan los tobillos

Su ficha técnica lo indica para la hipertensión arterial, la angina de pecho crónica estable y la angina vasoespástica o de Prinzmetal (CIMA, AEMPS).

La única reacción adversa muy frecuente de su ficha es el edema, esa retención de líquido que mucha gente atribuye al calor o a estar mucho rato de pie; la hinchazón de tobillos figura además por separado entre las frecuentes. En ese mismo grupo de frecuentes están somnolencia, mareo, dolor de cabeza —especialmente al inicio del tratamiento—, palpitaciones, rubefacción o sofocos, calambres musculares, disnea y fatiga.

Tiene dos ventajas que la ficha recoge y que explican por qué se usa tanto en pacientes con varias enfermedades a la vez. No se ha relacionado con alteraciones de los lípidos en sangre, a diferencia de otros antihipertensivos, y es adecuado en personas con asma, con diabetes o con gota.

El edema no es un síntoma que haya que aguantar en silencio ni una señal de que el fármaco esté fallando; es un efecto conocido, con frecuencia oficial, y se comenta en la siguiente revisión.

Hidroclorotiazida: el diurético y los análisis de potasio

Su ficha técnica la indica, entre otros usos, para la hipertensión arterial —sola o combinada con otros antihipertensivos— y para edemas de origen cardiaco, renal o hepático (CIMA, AEMPS).

Sus reacciones muy frecuentes son dos, y las dos se ven en una analítica antes que en el cuerpo, hipopotasemia —potasio bajo— y aumento de los lípidos en sangre, ambas sobre todo a las dosis más altas, según la propia ficha. Entre las frecuentes, hiponatremia, hipomagnesemia, hiperuricemia, hipotensión ortostática, impotencia y náuseas leves. Esa lista es la respuesta a la pregunta de por qué su médico le pide un control de iones cada cierto tiempo.

Hay un dato de seguridad que casi nunca aparece en las páginas que venden alternativas «naturales», y conviene conocerlo tal cual. La ficha técnica describe una asociación dependiente de la dosis acumulada entre la hidroclorotiazida y el cáncer de piel no melanoma, con mayor riesgo en dosis acumuladas altas, a partir de 50.000 mg. Eso no convierte el fármaco en indeseable —sigue siendo primera línea en la guía europea—, pero sí justifica dos cosas razonables, protección solar y revisar cualquier lesión cutánea nueva con el médico.

Según su ficha técnica, no debe emplearse para tratar la hipertensión durante el embarazo, y su uso en el embarazo por otras indicaciones también se debe evitar; se excreta por la leche y puede inhibir la lactancia, de modo que se evita en madres lactantes.

¿Y los betabloqueantes? Por qué ya no son la primera opción

Porque en conjunto resultaron menos eficaces que las otras cuatro familias en la prevención del ictus y tienen más abandonos por efectos secundarios; por eso la guía ESC 2024 ya no los recomienda como primera línea general.

Siguen teniendo sitio, y no es un sitio menor. La misma guía recomienda combinarlos con cualquier otra clase cuando existe una indicación específica, angina, infarto de miocardio previo o insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida. Ahí la recomendación vuelve a ser de clase I y nivel A.

De modo que si a su vecino le han puesto bisoprolol y a usted no, la diferencia no está en la preferencia del médico. Está en si hay una cardiopatía asociada que lo justifique.

Suplementos, potasio y su pastilla: la interacción que sí importa

Esta es la parte donde una página de salud honesta se separa de una página de venta. El potasio tiene una declaración de salud autorizada en la Unión Europea —«contribuye al mantenimiento de la tensión arterial normal»— y la guía europea contempla aumentar el potasio de la dieta entre 0,5 y 1 g al día en hipertensos con consumo alto de sodio, por ejemplo con sal enriquecida en cloruro potásico (clase IIa, nivel A).

Y a continuación pone la condición que los anuncios se saltan. En personas con enfermedad renal crónica o que toman fármacos ahorradores de potasio —IECA, ARA II, espironolactona y algunos diuréticos— hay que controlar el potasio en sangre antes de aumentar su ingesta, por riesgo de hiperpotasemia. Recuerde que la hiperpotasemia figura como reacción adversa frecuente del propio losartán. Sumar potasio por encima sin análisis es acumular riesgo en la misma dirección.

Sobre otros suplementos, seamos exactos con lo que no sabemos. La pregunta que más se repite en las consultas públicas de Doctoralia es si se puede tomar magnesio junto con losartán y carvedilol. No tenemos una fuente verificada sobre esa interacción concreta, así que no la inventamos. Eso se pregunta en la farmacia con la lista completa de medicación en la mano, que es gratis y es donde está el farmacéutico.

Dos cosas más, por si un envase sugiere lo contrario. El magnesio tiene varias declaraciones autorizadas en la Unión Europea, y ninguna es sobre la tensión arterial ni sobre el colesterol (Reglamento (UE) 432/2012). Y la guía ESC 2024 no menciona los complementos alimenticios como alternativa terapéutica en ningún punto de su algoritmo de tratamiento. Lo que la norma europea permite afirmar de cada ingrediente, uno por uno, está en nuestro repaso:

Qué sube la tensión aunque esté tomando la pastilla

Lo que podemos afirmar con fuente está en la propia guía europea, y tiene cifras:

  • Alcohol. Una dosis alta puntual, por encima de 30 g, sube la tensión 3,7 mmHg de sistólica y 2,4 de diastólica a las 13 horas. El consumo crónico de 10 g diarios se asocia a un 14 % más de riesgo de hipertensión en hombres. La recomendación es quedarse por debajo de 100 g de alcohol puro a la semana.
  • Tabaco. El consumo agudo aumenta la tensión ambulatoria a lo largo del día.
  • Simpaticomiméticos ilegales. Cocaína y metanfetaminas pueden precipitar subidas agudas y graves de la tensión.

Hay además un capítulo corto, y poco conocido, dentro de la propia guía europea: la hipertensión inducida por fármacos. Figura entre las causas de hipertensión secundaria, y el texto dice que pueden provocarla tanto los medicamentos sin receta como los de receta y el abuso de sustancias; la lista completa la remite a su material suplementario, que no hemos consultado y por eso no reproducimos. Los ejemplos que la guía nombra en su propio texto son estos:

  • Medicamentos para el catarro y anticonceptivos orales combinados de estrógenos y progesterona: los cita como causas de hipertensión inducida por fármacos al hablar de hipertensión secundaria en adultos jóvenes.
  • Corticosteroides y antiinflamatorios. Junto con los inhibidores de la calcineurina y la terapia hormonal antiandrogénica, la guía los menciona entre los tratamientos que aumentan la tensión, en el capítulo de hipertensión inducida por fármacos contra el cáncer (Guía ESC 2024, secciones 9.1.2 y 9.14.6).
  • Simpaticomiméticos ilegales, ya citados arriba, en el capítulo de urgencias.

Lo que se hace con esa información es lo que pide la propia guía: preguntar por los fármacos y las sustancias que puedan estar elevando la tensión forma parte de la historia clínica. Traducido a la vida real, lleve a la consulta o a la farmacia todos los envases que toma, incluidos los de sin receta y los que le parecen inofensivos. Lo que no se hace por cuenta propia es retirar un antiinflamatorio pautado, un corticoide o un anticonceptivo. Eso se decide con quien lo prescribió, igual que la pastilla de la tensión.

«¿Son para siempre?» y por qué no se deja la pastilla por cuenta propia

Es la pregunta más buscada de este tema en España y no tiene respuesta única, pero sí tiene contexto medible. En el estudio Di@bet.es, sobre muestra representativa nacional, el 88,3 % de los hipertensos diagnosticados recibía tratamiento farmacológico y solo el 26,6 % de los tratados tenía la tensión controlada; sobre el total de hipertensos, el 23,9 % (Rev Esp Cardiol).

Ese dato explica dos frases que se escuchan mucho. La primera, «a mí no me baja la tensión ni con pastillas», es una situación frecuente y con protocolo propio, que en la guía consiste en escalar —pasar a triple combinación y, si no basta, añadir espironolactona—, no en abandonar. La segunda, «ya la tengo bien, la dejo», es un error distinto: la tensión controlada con tratamiento no es lo mismo que la tensión normal sin tratamiento, y en las respuestas profesionales de las consultas públicas la advertencia se repite casi con las mismas palabras, no retire la medicación por su cuenta.

Hay un escenario en el que reducir sí se plantea, y es exactamente el que exige médico, cuando el estilo de vida ha cambiado de verdad y las medias domiciliarias lo demuestran. Entonces se baja dosis de forma progresiva y vigilada. Los cambios con efecto cuantificado están recogidos en qué baja de verdad la tensión y, en el caso del ejercicio, en ejercicio y tensión.

¿Cardiólogo o médico de cabecera?

En España, el diagnóstico y el seguimiento de la hipertensión se hacen en atención primaria. El médico de familia mide, pide la analítica, inicia y ajusta el tratamiento en la gran mayoría de los casos, y deriva a cardiología ante hipertensión resistente, sospecha de causa secundaria, daño orgánico relevante o riesgo cardiovascular muy alto sin aclarar.

Hay un dato que ayuda a no equivocarse de puerta. Según el sistema de información de listas de espera del Ministerio de Sanidad, a 31 de diciembre de 2025 la espera media para una primera consulta de cardiología era de 68 días, con el 49,2 % de los pacientes esperando más de 60 (Ministerio de Sanidad, SISLE-SNS). Son medias nacionales agregadas, con variabilidad alta entre comunidades. Para un ajuste de medicación, la puerta rápida sigue siendo el centro de salud.

Cómo aprovechar la cita: llegar con la tensión medida

Una consulta de primaria dura poco, y la diferencia entre salir con un ajuste o salir con «vamos a esperar» suele estar en lo que se lleva anotado. El protocolo de automedida de la guía europea es este:

  1. Tensiómetro de brazo validado, dos tomas por sesión separadas uno o dos minutos.
  2. Dos sesiones al día, mañana y tarde-noche, durante 3 días como mínimo y 7 idealmente.
  3. La toma matinal va antes de desayunar y antes de la medicación, dejando pasar unos minutos desde que se levanta de la cama.
  4. Cinco minutos de reposo antes, sin hablar durante la toma, sin cafeína ni tabaco ni ejercicio en la media hora previa.
  5. Se anotan todas las lecturas y se calcula la media. En casa, hipertensión es una media de 135/85 mmHg o más.

Lleve también la lista completa de lo que toma y las preguntas concretas, si la tos es del enalapril, si la hinchazón de tobillos es del amlodipino, si le toca control de potasio. Cómo se hace paso a paso, y qué fallos de técnica desvían más las cifras, se explica en cómo medir la tensión en casa.

Cuándo no se trata de ajustar la pastilla

Una tensión de 180/110 mmHg o más junto con síntomas —dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión, mareo, somnolencia, pérdida de fuerza o del habla— corresponde a lo que la guía europea llama emergencia hipertensiva: hay daño de órgano en curso y el tratamiento es inmediato, casi siempre hospitalario e intravenoso. En esa situación se llama al 112; no se toma una pastilla extra ni se espera a la cita.

Con cifras muy altas pero sin síntomas ni daño agudo, la guía habla de urgencia hipertensiva: normalmente no requiere ingreso y se maneja con fármacos orales y una revisión más urgente de lo habitual. La diferencia entre los dos casos, y qué hacer en cada uno, está desarrollada en cuándo una cifra alta es una emergencia.

Qué hace y qué no hace esta página

Aquí se explica qué familias de antihipertensivos existen, cómo actúa cada una, qué efectos adversos figuran en su ficha técnica con la frecuencia oficial, qué combinaciones recomienda y qué combinación prohíbe la guía europea de 2024, y qué papel tienen el potasio y los complementos al lado de un tratamiento. Con eso se entiende una receta y se sabe qué preguntar.

Lo que no hay son dosis, ni un ranking de «mejor pastilla para la tensión». La elección depende de la cifra de partida, de la edad, de la función renal, del potasio, de la diabetes, del asma, de la gota, de un infarto previo y del resto de la medicación. Todos los fármacos citados son de prescripción médica en España, y esa es precisamente la razón: hace falta alguien que examine antes de recetar. Los nombres y las frecuencias que aparecen aquí sirven para reconocer de qué se habla, no para automedicarse.

Por qué no publicamos «el medicamento para bajar la tensión rápidamente»

Porque es la búsqueda que más daño puede hacer de todo este tema. Bajar la tensión de golpe fuera del hospital no es un objetivo del tratamiento crónico. La guía europea reserva la actuación inmediata e intravenosa para la emergencia hipertensiva, con daño de órgano en curso, y en el paciente muy anciano o frágil recomienda incluso reducciones más graduales.

Tomar una pastilla extra «porque hoy tengo 170» es una decisión sin control. No sabemos qué lleva su receta, ni qué potasio tiene, ni si además se marea al levantarse. Lo que sí podemos darle es lo que hay en esta página con fuente al lado, y el resto de temas de tensión y colesterol, en la portada de Corazón y Tensión.

Fuentes utilizadas 13

  1. Sociedad Europea de Cardiología. Guía ESC 2024 sobre el manejo de la presión arterial elevada y la hipertensión, traducción oficial de la Sociedad Española de Cardiología. Sección 8.3.2 y tabla 16 de recomendaciones, páginas 50 y 52: las cuatro clases de primera línea (IECA, ARA II, antagonistas del calcio dihidropiridínicos, diuréticos tiazídicos y afines) con clase I, nivel A, y la prohibición de combinar IECA con ARA II (clase III, nivel A); papel actual de los betabloqueantes
  2. Guía ESC 2024 (SEC), sección 8.3.4 y tabla 16, páginas 51-52: tratamiento combinado inicial en una única pastilla, escalado a triple combinación, adición de espironolactona (clase IIa) y excepción de monoterapia en presión arterial elevada
  3. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, base CIMA. Ficha técnica de Enalapril Alter 5 mg comprimidos EFG, secciones 4.1, 4.4 y 4.8: indicaciones, mareos y tos entre las reacciones muy frecuentes, tos característicamente no productiva y persistente que desaparece al suspender el tratamiento; la ficha del medicamento en CIMA consta como medicamento con receta
  4. AEMPS-CIMA. Ficha técnica de Losartán Stada 100 mg comprimidos recubiertos con película EFG, secciones 4.1 y 4.8: cuatro indicaciones autorizadas y reacciones adversas frecuentes, entre ellas hiperpotasemia, mareo, alteración renal, hipotensión y astenia
  5. AEMPS-CIMA. Ficha técnica de Amlodipino Cinfa 10 mg comprimidos EFG, secciones 4.1 y 4.8: indicaciones, edema como reacción muy frecuente, reacciones frecuentes al inicio del tratamiento y ausencia de efecto sobre los lípidos plasmáticos
  6. AEMPS-CIMA. Ficha técnica de Hidroclorotiazida Cinfa 25 mg comprimidos EFG, secciones 4.1, 4.4, 4.6 y 4.8: hipopotasemia y aumento de lípidos como reacciones muy frecuentes, asociación dependiente de dosis acumulada (≥50.000 mg) con cáncer de piel no melanoma, y advertencias de no usarla para la hipertensión en el embarazo y de evitarla en la lactancia
  7. Guía ESC 2024 (SEC), secciones 8.2.1.2, 8.2.4 y 10.1.1, páginas 48-50 y 79: potasio dietético (0,5-1 g/día, clase IIa nivel A) con control de potasio sérico en enfermedad renal crónica o con fármacos ahorradores de potasio; cifras de alcohol y tabaco; definición de emergencia y urgencia hipertensivas (≥180/110 mmHg)
  8. Guía ESC 2024 (SEC), sección 5.2.3 y figura 4, página 22: protocolo de automedida domiciliaria y umbral domiciliario de hipertensión de 135/85 mmHg
  9. Menéndez E, Delgado E, Fernández-Vega F y cols. Prevalencia, diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión arterial en España. Resultados del estudio Di@bet.es. Revista Española de Cardiología: 88,3 % de diagnosticados en tratamiento, 26,6 % de tratados controlados y 23,9 % del total de hipertensos — Fonte 1
  10. Ministerio de Sanidad, Sistema de Información de listas de espera del SNS (SISLE-SNS). Listas de espera del SNS a 31 de diciembre de 2025: cardiología, 2,14 pacientes pendientes por 1.000 habitantes, 49,2 % con más de 60 días de espera y 68 días de espera media
  11. Guía ESC 2024 (SEC), secciones 9.1.2, 9.14.6 y 9.14.6.1, páginas 63 y 79: la hipertensión inducida por fármacos entre las causas de hipertensión secundaria (medicamentos sin receta, con receta y abuso de sustancias; lista detallada remitida al material suplementario, tabla S4), con los anticonceptivos orales combinados de estrógenos-progesterona y los medicamentos para el catarro como ejemplos, y corticosteroides, antiinflamatorios no esteroideos, inhibidores de la calcineurina y terapia hormonal antiandrogénica entre las terapias que aumentan la PA
  12. Guía ESC 2024 (SEC), sección 8.3.6 y tabla 16, página 53: las evidencias actuales no muestran beneficio del momento del día de administración sobre los resultados cardiovasculares; se recomienda tomar la medicación a la hora más conveniente para el paciente y de forma consistente, siempre a la misma hora
  13. Reglamento (UE) n.º 432/2012 de la Comisión, texto consolidado a 17-05-2021, anexo de declaraciones autorizadas: entrada de potasio («contribuye al mantenimiento de la tensión arterial normal») y entradas de magnesio, ninguna referida a la tensión arterial ni al colesterol

Aviso médico. Esta página describe medicamentos autorizados en España y lo que dicen sus fichas técnicas oficiales y la guía europea vigente; no es una pauta para ninguna persona concreta. Iniciar, cambiar, reducir o suspender un tratamiento para la tensión es una decisión del médico que conoce su caso.

Preguntas frecuentes

¿Por qué toso desde que tomo la pastilla de la tensión?

La tos seca y persistente figura como reacción adversa muy frecuente —al menos 1 de cada 10 personas tratadas— en la ficha técnica del enalapril y es característica de los inhibidores de la ECA como grupo. Según esa misma ficha, desaparece al suspender el tratamiento. Eso no significa suspenderlo por su cuenta: es el motivo para pedir cita y comentarlo, porque existe la alternativa de cambiar a un ARA II, que no se asocia a ese efecto.

¿Por qué se me hinchan los tobillos con el amlodipino?

Porque el edema es la reacción adversa muy frecuente de este fármaco, es decir que afecta al menos a 1 de cada 10 personas que lo toman, según su ficha técnica; la hinchazón de tobillos aparece aparte, entre las frecuentes. Es un efecto conocido, no una señal de que el tratamiento no funcione, y se valora en la revisión con el médico, que puede ajustar la pauta.

¿Las pastillas de la tensión son para siempre?

No hay una respuesta única, y la honesta es que eso lo decide quien las prescribe, con cifras delante. La hipertensión es un proceso crónico y la tensión controlada con tratamiento no equivale a tensión normal sin él. Cuando el estilo de vida cambia de verdad y las medias domiciliarias lo respaldan, el médico puede reducir dosis de forma progresiva. Interrumpir por iniciativa propia es la vía más rápida de volver a cifras altas sin darse cuenta, porque la hipertensión no suele avisar.

No me baja la tensión ni con pastillas, ¿qué significa?

Es más común de lo que parece: en España solo el 26,6 % de los hipertensos tratados tenía la tensión controlada en el estudio Di@bet.es. La guía ESC 2024 tiene una respuesta escalonada para esa situación: pasar a una combinación de tres fármacos —bloqueador del sistema renina-angiotensina, antagonista del calcio y diurético— y, si sigue sin controlarse, añadir espironolactona. También conviene revisar si las lecturas se están tomando con el protocolo correcto, porque una técnica de medición defectuosa simula una hipertensión resistente.

¿Puedo tomar potasio o sal sin sodio si tomo pastillas para la tensión?

No sin comprobarlo antes en un análisis. La guía europea contempla aumentar el potasio de la dieta en hipertensos, pero exige controlar el potasio en sangre en personas con enfermedad renal crónica o que toman IECA, ARA II, espironolactona o diuréticos ahorradores de potasio, por riesgo de hiperpotasemia. El propio losartán tiene la hiperpotasemia entre sus reacciones adversas frecuentes. Es una conversación de dos minutos con su médico o su farmacéutico.

¿Un complemento natural puede sustituir a mi antihipertensivo?

No, y hay dos razones documentales. La guía ESC 2024 no incluye los complementos alimenticios como alternativa terapéutica en ninguna parte de su algoritmo de tratamiento. Y en la lista europea de declaraciones de salud autorizadas, los ingredientes que se venden para la tensión tienen un estatus muy desigual: el potasio tiene declaración autorizada, el magnesio no la tiene para la tensión, y otros muy publicitados no tienen ninguna. Un complemento puede acompañar cambios de rutina; no ocupa el lugar de una receta.