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¿En qué franja está?

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Cómo bajar el colesterol sin medicamentos: hasta dónde llega y dónde no

Zapatilla deportiva sencilla y una botella de agua de cristal sin etiqueta, sobre fondo blanco con luz suave

Depende de su categoría de riesgo vascular. Suena a evasiva, pero es una respuesta concreta. Según los Estándares SEA 2024, en riesgo bajo o moderado lo que toca son hábitos de vida, y el fármaco queda para un colesterol LDL muy alto o se estudia caso por caso cuando se juntan factores como la edad y la hipertensión. En riesgo alto el objetivo baja a menos de 70 mg/dL, y en riesgo muy alto a menos de 55 mg/dL, con tratamiento hipolipemiante de alta intensidad; ahí los hábitos son la base sobre la que se añade el fármaco. Y una estatina recetada no se cambia por un complemento alimenticio.

¿Qué se consigue sin medicamentos?

Los hábitos deciden por sí solos en una franja concreta de la tabla de indicaciones de tratamiento de los Estándares SEA 2024, la de riesgo bajo o moderado. Ahí el documento recomienda hábitos de vida. Entre 116 y 190 mg/dL deja abierta la opción de alimentos funcionales o de fármaco, y por encima de 190 indica tratamiento.

Dentro de esa franja, la SEA afina más. Con riesgo bajo o moderado y un cLDL entre 115 y 190 mg/dL, el tratamiento se basa en cambios de estilo de vida: comida mediterránea, más actividad física, no fumar y perder peso si hace falta. El documento añade que «podría estar indicado el uso de alimentos funcionales enriquecidos en fitosteroles y fibra para descender el colesterol». El fármaco, sigue el texto, no está aceptado de forma universal en ese grupo y se individualiza si coinciden dos factores de riesgo, entre ellos la edad (más de 45 años en hombres, más de 50 en mujeres), la hipertensión, el tabaco o un índice de masa corporal por encima de 30.

En quien llega a esta web por su tensión, esa pareja es frecuente. Con un cLDL por debajo de 115 mg/dL en esa situación, no hay que hacer nada concreto.

Antes de seguir, conviene separar qué está medido y en qué unidad, porque ahí se cuelan casi todas las promesas.

Medida Efecto comprobado Sobre qué cifra está medido
Alimentos enriquecidos con fitoesteroles, 1,5-2,4 g/día Bajada del cLDL del 7 % al 10 % en dos o tres semanas Colesterol LDL, Reglamento (UE) 686/2014
Los mismos, 2,5-3 g/día Bajada del cLDL del 10 % al 12,5 % Colesterol LDL, Reglamento (UE) 686/2014
Betaglucanos de avena o cebada, 3 g/día Declaración autorizada de reducción del riesgo: «se ha demostrado que disminuye/reduce el colesterol sanguíneo» Colesterol, Reglamentos (UE) 1160/2011 y 1048/2012
Dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra o frutos secos, unos 5 años 30 % menos de episodios vasculares mayores (ensayo PREDIMED) Eventos cardiovasculares, Estándares SEA 2024
La misma dieta en pacientes coronarios, 7 años 26 % menos eventos: 17,3 % frente a 22,2 % (ensayo CordioPrev) Eventos cardiovasculares, Estándares SEA 2024
Ejercicio aeróbico, 150 min/semana Hasta 7-8 / 4-5 mmHg Tensión arterial, Guía ESC 2024
Perder 5 kg 4,4 / 3,6 mmHg Tensión arterial, Guía ESC 2024
Reducir 2,5 g de sal al día Alrededor de un 20 % menos de eventos cardiovasculares Riesgo en la población, Guía ESC 2024
Dejar de fumar La medida más eficaz para prevenir eventos graves en cada persona Riesgo cardiovascular, Guía ESC 2024

Lea primero la tercera columna. Solo las dos primeras filas están medidas en colesterol LDL, y las dos se refieren a alimentos enriquecidos de cuatro tipos concretos (grasas para untar, lácteos, mayonesa y aliños), no a la dieta entera. Del patrón mediterráneo se han medido eventos, es decir, infartos e ictus en PREDIMED y en CordioPrev, no miligramos por decilitro. Para la dieta en general o el ejercicio no hemos encontrado un porcentaje oficial de bajada del cLDL, y aquí no se lo vamos a dar. Inventarlo sería peor que reconocer el hueco.

Un aviso de seguridad sobre el ejercicio, porque afecta a mucha gente de esta edad. La guía europea contraindica el ejercicio de alta intensidad cuando la tensión en reposo no está controlada, con una sistólica por encima de 200 o una diastólica por encima de 110 mmHg. Empezar a entrenar fuerte con esas cifras es un riesgo, por mucha voluntad que haya. Qué funciona y en qué orden se explica en las medidas para bajar la tensión.

Frente a promesas como «bajar el colesterol en 30 días», el único porcentaje oficial es otro: la bajada del 7 % al 10 % del cLDL con 1,5 a 2,4 g diarios de fitoesteroles en alimentos enriquecidos, en dos o tres semanas. Publicar «un 15 % menos en un mes» para la dieta o el ejercicio sería decoración. Tampoco hay una meta igual para todos, porque los Estándares SEA 2024 fijan el objetivo según el riesgo, con menos de 70 o menos de 55 mg/dL en las categorías altas, y un plan con la misma meta para todo el mundo ignora ese reparto.

Las prisas, además, empujan en la dirección equivocada. Quien busca bajar el colesterol en un día acaba mirando suplementos, y la norma europea obliga a avisar en la etiqueta de la levadura roja de que no se tome junto a medicación para el colesterol.

¿Cuándo dicen las guías españolas que hace falta medicación?

Cuando la cifra supera el umbral de su situación clínica. La tabla de criterios diagnósticos de los Estándares SEA 2024 lo ordena así: cLDL por encima de 55 mg/dL, o colesterol no-HDL por encima de 85 mg/dL, si ya ha habido enfermedad coronaria, cerebrovascular o arterial periférica; por encima de 55 mg/dL en diabetes tipo 2 con lesión de órgano diana, enfermedad vascular subclínica o tres o más factores de riesgo; por encima de 70 mg/dL en diabetes tipo 2 sin esos factores; y por encima de 116 mg/dL en personas sin enfermedad cardiovascular, diabetes ni enfermedad renal crónica, según el riesgo calculado con SCORE2.

Hay un caso que no espera. Un cLDL por encima de 190 mg/dL se considera riesgo alto por definición, porque a ese nivel hay que descartar una hipercolesterolemia familiar. Los umbrales completos, con su tabla, están en la guía de valores de LDL y HDL.

Esta página recoge lo que dice el documento español de referencia sobre cuándo bastan los hábitos y cuándo no, lo que cuentan las fichas técnicas de la atorvastatina y la simvastatina y lo que regula la Unión Europea sobre la levadura roja de arroz.

¿Qué hace exactamente una estatina?

Baja el riesgo en una proporción conocida. Según los Estándares SEA 2024, en ensayos y metaanálisis las estatinas reducen el riesgo relativo de enfermedad vascular aterosclerótica en torno a un 22 % por cada mmol/L que baja el cLDL, unos 39 mg/dL. Ese porcentaje no depende del riesgo de partida.

Lo que sí depende del riesgo de partida es el beneficio absoluto. La misma bajada de 39 mg/dL evita más eventos en quien ya ha tenido un infarto que en quien tiene un riesgo bajo. Por eso la prioridad de tratamiento va a los pacientes de riesgo alto y muy alto, y no a la cifra más llamativa del informe.

En los titulares se pierde esa diferencia entre riesgo relativo y absoluto. Un «22 % menos» suena igual para todo el mundo, pero aplicado a un riesgo pequeño es una porción pequeña.

¿Qué efectos secundarios tienen atorvastatina y simvastatina?

Los que recoge su ficha técnica, publicada por la AEMPS en su buscador CIMA. Las dos necesitan receta, y las dos se indican como complemento de la dieta.

Atorvastatina Simvastatina
Para qué está indicada Reducir el colesterol total y el LDL elevados como tratamiento adicional a la dieta, y prevenir eventos cardiovasculares en adultos de alto riesgo Hipercolesterolemia primaria o dislipemia mixta como complemento de la dieta, hipercolesterolemia familiar homocigota y reducción de la morbimortalidad cardiovascular en enfermedad aterosclerótica o diabetes
Reacciones que recoge la ficha Frecuentes: nasofaringitis, reacciones alérgicas, hiperglucemia, cefalea, molestias digestivas, mialgia, artralgia, dolor en extremidades, pruebas hepáticas alteradas, creatincinasa elevada Raras: cefalea, mareos, visión borrosa, mialgia, calambres musculares
Dato de seguridad destacado En ensayos, el 2,5 % tuvo la creatincinasa por encima de 3 veces el límite normal Miopatía según la dosis: 1,0 % con 80 mg frente a 0,02 % con 20 mg

El dato de la simvastatina merece una pausa. En un ensayo con pacientes que habían tenido un infarto, la miopatía apareció en el 1,0 % de los tratados con 80 mg y en el 0,02 % de los tratados con 20 mg: cincuenta veces más entre dos dosis del mismo fármaco. Por eso el médico prefiere la dosis más baja que consiga el objetivo, y por eso cambiar la dosis por cuenta propia no es un ajuste menor.

La comida también cuenta aquí. La ficha de la simvastatina pide evitar el zumo de pomelo durante el tratamiento.

Cuándo no esperar a la próxima revisión. Dolor muscular sin explicación, debilidad o calambres mientras toma una estatina son motivo de consulta sin demora: la ficha de la simvastatina describe la miopatía como dolor, sensibilidad o debilidad muscular con la creatincinasa muy elevada, y en casos raros puede llegar a rabdomiólisis. Lo correcto es llamar al centro de salud y, si procede, hacer una analítica. Lo incorrecto es dejar la pastilla sin decírselo a nadie.

¿Los dolores musculares son siempre de la estatina?

No siempre, y la ficha técnica no permite afirmarlo en un caso concreto. Lo que sí consta es que la mialgia, la artralgia y el dolor en las extremidades figuran entre las reacciones frecuentes de la atorvastatina, y la mialgia y los calambres entre las raras de la simvastatina.

Lo útil es qué hacer con esa información. Contarle al médico cuándo empezó el dolor, qué dosis toma y el nombre del principio activo. Con esos tres datos, quien receta puede valorar bajar la dosis, cambiar de molécula o pedir una analítica de creatincinasa. Sin ellos, solo queda la sospecha.

¿La levadura roja de arroz sustituye a la estatina?

No, y la razón está en su composición. Su principio activo, la monacolina K, es idéntico en su forma de lactona a la lovastatina, un medicamento para el colesterol. La EFSA comprobó que sus efectos adversos se parecen a los de ese fármaco, sobre todo en músculos (rabdomiólisis incluida), hígado y piel, y recogió casos aislados de reacciones graves incluso con menos de 3 mg al día.

La Unión Europea respondió con una norma. Desde junio de 2022, el Reglamento (UE) 2022/860 prohíbe en alimentos y complementos las porciones diarias con 3 mg de monacolinas o más, y obliga a poner advertencias en los productos que quedan por debajo.

Después llegó un segundo paso, menos conocido. La Unión Europea tenía una declaración autorizada que decía que la monacolina K de la levadura roja ayuda a mantener el colesterol normal, con una ingesta de 10 mg al día, más del triple de lo que el reglamento de 2022 prohibió. El Reglamento (UE) 2024/2041, de 29 de julio de 2024, resolvió la contradicción por la vía corta. Suprimió la declaración, que no existe desde el 19 de agosto de 2024. Hoy ningún producto puede decir legalmente en la Unión Europea que la levadura roja ayuda a mantener el colesterol normal.

Estas son las advertencias que exige la etiqueta:

  • No debe tomarse durante el embarazo ni la lactancia.
  • No deben tomarla menores de 18 años ni mayores de 70.
  • Ante cualquier problema de salud, hay que consultar al médico sobre su consumo.
  • No debe combinarse con medicación para bajar el colesterol.
  • No debe tomarse si ya se toman otros productos con levadura roja.

Vuelva a leer la cuarta. Es la norma europea, no una opinión nuestra, la que dice que este complemento y una estatina no se mezclan. Los demás ingredientes de la categoría, con y sin respaldo, se comparan en suplementos para el colesterol.

¿Y los demás complementos «naturales»?

La lista de lo que la ley europea deja afirmar es corta, y conviene tenerla a mano. Según el Reglamento (UE) 432/2012, pueden decir que ayudan a mantener el colesterol normal los fitoesteroles y fitoestanoles con un mínimo de 0,8 g al día, los betaglucanos de avena o cebada con 3 g, el ácido linoleico con 10 g, el ácido alfa-linolénico con 2 g y varias fibras solubles con su cantidad propia: pectinas 6 g, glucomanano 4 g, goma guar 10 g, quitosano 3 g e hidroxipropilmetilcelulosa 5 g. A esas se suman las frases sobre comer menos grasa saturada o cambiarla por grasa insaturada. Los betaglucanos tienen además, por los Reglamentos 1160/2011 y 1048/2012, la frase más fuerte de todas: «se ha demostrado que el betaglucano de avena disminuye/reduce el colesterol sanguíneo».

El EPA y el DHA tienen tres declaraciones y ninguna es sobre el colesterol: corazón con 250 mg diarios, triglicéridos con 2 g y tensión arterial normal con 3 g.

Los Estándares SEA 2024 ponen esa lista en su sitio. Admiten situaciones de uso, como la intolerancia a las estatinas, la prevención a largo plazo en personas sin indicación de fármaco o los pacientes que no llegan al objetivo con el tratamiento ajustado, y señalan que los nutracéuticos con más evidencia son los fitoesteroles y la levadura roja de arroz. Pero subrayan que no hay estudios de morbimortalidad vascular con nutracéuticos ni con alimentos funcionales, y que los datos de seguridad a largo plazo son escasos. Mover una cifra y evitar un infarto son cosas distintas, y con estos productos lo segundo no se ha demostrado.

El ajo, la berberina, la coenzima Q10, el hibisco y la L-arginina no tienen ninguna declaración autorizada para el colesterol ni para la tensión. Sobre la coenzima Q10, la EFSA lo estudió en 2010 y no consideró demostrada la relación causa y efecto. El magnesio tiene diez declaraciones autorizadas, ninguna sobre colesterol ni tensión.

Un apunte sobre el omega-3, que es donde más se confunden las etiquetas. La frase de la «tensión arterial normal» exige 3 g diarios de EPA+DHA y trae su tope de seguridad: no pasar de 5 g al día en complementos. La del «funcionamiento normal del corazón» se conforma con 250 mg. Doce veces de diferencia entre dos frases que en un envase parecen iguales.

Sobre las vitaminas, la postura de los Estándares SEA 2024 es clara: los ensayos con suplementos de vitaminas y minerales no han mostrado beneficio vascular, y no están indicados para prevenir la enfermedad vascular aterosclerótica.

¿Y si lo que sube el colesterol es una pastilla que ya tomo?

Merece comprobarlo antes de añadir nada. La ficha técnica de la hidroclorotiazida en CIMA recoge entre sus reacciones muy frecuentes, que afectan a más de una persona de cada diez, la bajada del potasio y el aumento de los lípidos en sangre, sobre todo a dosis altas. Es un diurético muy usado para la tensión.

No pasa con todos. La ficha del amlodipino dice que no se ha relacionado con alteraciones de los lípidos en sangre y que es adecuado para pacientes con asma, diabetes o gota.

La conclusión práctica no es cambiar nada. Es llevar el dato a la consulta cuando el colesterol sube sin cambios en la comida ni en el peso y hay un diurético en la receta. Las familias de fármacos, una a una, están en el repaso de antihipertensivos.

¿Qué vigila la AEMPS en los complementos «naturales»?

Que sean lo que dicen ser. Un ejemplo: la AEMPS ordenó retirar Vocativ sobres, un complemento que se vendía como producto natural a base de plantas, después de que su Laboratorio Oficial de Control encontrara en él tadalafilo que la etiqueta no declaraba.

Era un producto de potencia sexual, no de colesterol ni de tensión, y así hay que leerlo: como un aviso sobre el sector, no como una acusación a esta categoría. Pero el detalle importa a nuestros lectores. Según la propia AEMPS, ese tipo de fármacos está contraindicado con hipertensión no controlada, hipotensión, angina, insuficiencia cardiaca, arritmias no controladas, infarto reciente o antecedentes de ictus. La agencia añade que precisamente esas personas pueden buscar productos «naturales» como alternativa que creen segura.

Lo que no se hace por cuenta propia

Dejar la medicación para probar otra cosa. En una consulta pública de Doctoralia, una persona con el colesterol en 240-250 y tratada con estatinas cuenta que ha cambiado de dieta para controlarlo sin pastillas y pregunta cuánto tardará en regularizarse. Una de las dietistas-nutricionistas que responden es clara: no retire la medicación por su cuenta y consulte con su médico para que vaya reduciendo la dosis poco a poco si procede.

Es la misma lógica que las advertencias del Reglamento 2022/860. El riesgo no está en cambiar de estrategia, sino en cambiarla sin que nadie mida el resultado. Una analítica de control cuesta poco y zanja la discusión con un número.

Aquí no encontrará pautas ni dosis. Qué medicamento le corresponde, a qué dosis, durante cuánto tiempo y con qué controles son decisiones clínicas. Tampoco una recomendación de dejar o rebajar nada: esa conversación es con quien firma la receta. El criterio con el que aceptamos o descartamos una fuente está en metodología editorial.

Las demás páginas del sitio se recorren desde el inicio.

Aviso médico. Esta página informa y no sustituye la consulta médica. Ningún complemento alimenticio equivale a un tratamiento recetado, y ningún cambio de medicación se decide leyendo una web.

Fuentes utilizadas 14

Preguntas frecuentes

¿Se puede bajar el colesterol sin medicamentos?

En riesgo bajo o moderado, por lo general sí. Es el enfoque de los propios Estándares SEA 2024, con hábitos de vida y el fármaco reservado para un cLDL muy alto o decidido de forma individual si se suman factores como la edad y la hipertensión. En riesgo alto o muy alto el objetivo es un cLDL por debajo de 70 o de 55 mg/dL con tratamiento hipolipemiante de alta intensidad, y en esas categorías los hábitos acompañan al fármaco. La categoría de riesgo no se decide en casa. La calcula el médico con SCORE2 y sus antecedentes.

¿Cómo bajar el colesterol en 24 horas?

En los documentos consultados no hay ninguna medida que cambie el colesterol en un día, y las decisiones de los Estándares SEA 2024 se toman sobre analíticas y categorías de riesgo, no sobre variaciones de horas. Lo que sí tiene sentido hacer en 24 horas es preparar lo que viene: pedir la analítica que falte, revisar la sal y el alcohol de la semana y apuntar las dudas para la consulta.

¿Es prudente tomar levadura roja de arroz por mi cuenta?

Hay motivos para no hacerlo sin consultar. La monacolina K, su principio activo, coincide en su forma de lactona con la lovastatina, que es un medicamento, y sus efectos adversos se parecen a los de ese fármaco. Desde junio de 2022 el Reglamento (UE) 2022/860 prohíbe las porciones diarias con 3 mg o más y obliga a avisar en la etiqueta de que no la tomen mayores de 70 años ni se combine con medicación para el colesterol. Desde el 19 de agosto de 2024, además, no puede anunciar efecto sobre el colesterol, porque el Reglamento (UE) 2024/2041 eliminó su declaración autorizada.

¿Puedo dejar la estatina si mejoro la dieta?

Esa decisión es de quien la recetó, y por un motivo práctico: el resultado se comprueba con una analítica, no con la sensación de comer mejor. En una consulta pública con este mismo planteamiento, una de las profesionales que respondieron aconsejó no retirar la medicación por cuenta propia y pedir al médico que valore bajar la dosis poco a poco si los números lo permiten.

¿Qué efectos secundarios tienen las estatinas?

En la ficha técnica de la atorvastatina figuran como frecuentes la nasofaringitis, las reacciones alérgicas, la hiperglucemia, el dolor de cabeza, las molestias digestivas, la mialgia, la artralgia, el dolor en extremidades, las pruebas hepáticas alteradas y la creatincinasa elevada. En la de la simvastatina constan como raras la cefalea, los mareos, la visión borrosa, la mialgia y los calambres, y su miopatía depende de la dosis: 1,0 % con 80 mg frente a 0,02 % con 20 mg en un ensayo.

¿Sirven los suplementos para el colesterol?

Depende del ingrediente y de la cantidad. En la Unión Europea pueden declarar que ayudan a mantener el colesterol normal, entre otros, los fitoesteroles y fitoestanoles desde 0,8 g al día, los betaglucanos de avena o cebada con 3 g, el ácido linoleico con 10 g y fibras como las pectinas o el glucomanano, cada una con su cantidad. El ajo, la berberina, la coenzima Q10, el hibisco y la L-arginina no tienen declaración autorizada, y según los Estándares SEA 2024 los suplementos de vitaminas no están indicados para prevenir la enfermedad vascular aterosclerótica.